9 de mayo de 2017

Números 22.36–24.25

«Con una fuerza mayor que la del búfalo, Dios liberó de Egipto a su pueblo.  No hay brujería que funcione contra el pueblo de Dios.  ¡Miren todo lo bueno que Dios ha hecho por él!» Números 23.22-23 (TLA)

 

El libro de Números es el primero en las Escrituras que menciona el búfalo (en algunas versiones, toro salvaje).  Este es un animal de gran tamaño, muy fiero y peligroso.  Además, le caracteriza su gran fuerza, que puede simbolizar dignidad, vitalidad y poderío.  La mención de este animal es parte de la palabra proferida por Balaam la segunda y tercera vez en la que, en contra del deseo del rey Balac, pero en obediencia a la voluntad y voz de Dios, este bendice al pueblo de Israel.

El rey continuaba preocupado por lo que pudiera acaecer a su reino al paso de los israelitas por la región.  En efecto, a su encuentro con Balaam aumenta sus esfuerzos por obtener una palabra en contra de ellos.  Esta vez, ofreciéndole distintas perspectivas del campamento israelita y preparando altares a Jehová.  Lo último que esperaba Balac era que el profeta se pusiera a cantar.

En su bello himno, Israel es afirmado como pueblo de Dios, un pueblo que no camina solo, pues Dios vive en medio de ellos, cumple lo que promete, con poder los libertó de la muerte en Egipto y así mismo los libraría de cualquier componenda en su contra.  Para Su pueblo, Dios solo tenía pensamientos de bien.  Así que, las demás naciones, no podrían sino admirar las grandes obras de Dios en medio de ellos.

El Dios de Israel es también el Dios nuestro.  Grande, poderoso, fiel.  Nos ha librado de los poderes de la muerte y del pecado y mora en nuestros corazones.  ¿Habrá alguna fuerza contraria que pueda prevalecer en contra del que camina tomado de la mano de un Dios tan poderoso?  No la hay, por eso en el día de hoy caminaremos confiados, descansando en Su poder y Su grande amor.  Las luchas, tropiezos o amenazas que pudiéramos enfrentar en el camino, no nos amedrentan, pues somos el pueblo de Dios y cada día veremos en nuestras vidas el mover de Su gran poder.

Oración

Señor, Tú eres nuestro Dios y con nuestros labios te alabamos por Tus proezas.  Afírmanos, para que podamos caminar confiados, sabiendo que eres fiel a lo que nos has prometido. Muéstranos Tu gloria y ve delante de nosotros para que otros sean testigos de Tu grande amor.  Amén.