27 de julio 2017

1 Reyes 20-21

«Por su parte, el rey de Israel le mandó a decir: “No cantes victoria antes de tiempo”».  1 Reyes 20.11 (DHH)

 

Conocemos historias de equipos deportivos que estaban seguros de que alcanzarían la victoria.  Tenían la ventaja de juegos finales sobre el equipo contrario.  La fiesta estaba organizada con lujo de detalles porque la victoria, en sus mentes, era un hecho… Pero ocurrió lo inesperado.  El otro equipo se repuso.  Fue descontando la ventaja poco a poco y logró lo que parecía imposible.  El que creía tener la victoria asegurada, se quedó, como dice nuestro refrán: “vestido y alborotado”.

Ahab, rey de Israel, le dijo a Ben-hadad, rey de Siria: “no cantes victoria, esto no ha terminado”.  La lectura del capítulo 20 es super amena e interesante.  A pesar de su maldad, Dios le dio la victoria al rey de Israel sobre su enemigo sirio.

Una victoria casi asegurada se esfuma cuando se pierde el enfoque y nos dormimos en los laureles de una falsa confianza.  Es un gran mensaje de alerta para nosotros, creyentes en Cristo el Señor.  Hablamos de la victoria que Él nos ha dado, pero es necesario que mantengamos los ojos en la meta.  Es una jornada diaria hasta que llegue el momento final cuando el Señor nos diga: “buen siervo y fiel”.  El Padre amante nos ha dado al Espíritu Santo para que esté a nuestro lado cada día.  Su presencia nos guía a toda verdad y anclados en la verdad, caminamos con paso firme a la victoria final… aunque en ocasiones nos parece que no será posible.

¿A qué te enfrentas hoy?  Sigue firme.  No te desenfoques.  La victoria está cerca.

 

Oración

Dios de la victoria, me agarro fuertemente a Tu mano y sigo mirando al blanco de la soberana vocación.  En Tu Nombre alcanzaré la victoria definitiva.  Amén.