27 de diciembre de 2016

Hebreos 2

Y como él mismo sufrió y fue puesto a prueba, ahora puede ayudar a los que también son puestos a prueba. Hebreos 2. 18 (DHH)

 

Un refrán adscrito a una tribu india, dice: “no juzgues a un hombre hasta caminar un trecho en sus mocasines”.  Hay sabiduría en ese dicho, aunque siempre podemos ayudar a alguien, aunque no hayamos vivido su experiencia.

Hebreos nos presenta al Jesús, que no solo caminó con nuestros mocasines, sino que se hizo hombre y luego tomó nuestro lugar en la cruz.  Hablamos de palabras mayores.  No lo hizo para condenarnos, al contrario, lo hizo para salvarnos.

Ese Jesús que fue a la cruz, está todo el tiempo con nosotros.  Es muy importante y vital que recordemos esto.  Llegan momentos en los cuales nos parece que desfallecemos y que no tenemos a nadie o que lo que nos ocurre no le importa a los demás.  Nada más falso.  Al ser miembros del cuerpo de Cristo, estamos conectados con otros creyentes a los que sí les importa lo que nos ocurre.  Pero, sobretodo, le importa a Jesús.

Él sabe que solos no podemos.  Cuando caminaba con Sus discípulos, les advirtió que tendrían aflicciones, pero les aseguró que Él estaría con ellos como vencedor de las aflicciones.  Eso es totalmente revolucionario.

Nos topamos con personas muy necesitadas y solas.  Muchos le han dado la espalda.  En otras ocasiones, ellos mismos piensan que no hay oportunidad y que el fracaso llegó para derrumbarles para siempre.  No es así.

El Salmo 34.18 dice: “El Señor está cerca para sanar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza”(DHH).  Ven a Él hoy.  Te espera.
Oración

Gracias Señor por mantener Tus brazos abiertos para recibirme y rodearme con ellos, a la vez que me sostienes y me fortaleces en la aflicción.  Amén.

Autor: Luis Montañez