Tu Palabra nos da Vida

1 de julio de 2016 

San Juan 6.60-71

El Espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha.  Las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. (Jn 6.41)

Cuando Jesús habló de sí mismo, de su “carne como verdadera comida y su sangre como verdadera bebida” (Jn 6.51-54), aludía a la simbología de la cena pascual y no precisamente a comer literalmente su carne y a beber su sangre.  Comer y beber, carne y sangre, es integrar nuestro ser al ser de Jesucristo.  De eso es de lo que se trata, de tener una relación profunda e íntima con Jesucristo, que él viva en nosotros y nosotros en él.

Así que la carne y la sangre se espiritualizan, como las palabras que entran a nuestro sistema nervioso central para convertirse en ideas, deseos, anhelos, en espíritu y vida.  Así son las palabras de Jesús, entran por nuestros oídos, nos inquietan, nos remueven las aguas dormidas y generan espíritu y vida abundante.

Y esa vida de la palabra de Cristo nos eterniza, nos arranca del tedio de la rutina repetitiva, nos hace trascender la realidad de nuestro ambiente corrompido para introducirnos a otros niveles de realidad, allí donde se respira paz y esperanza, valor y convicción, amor y ternura.

Oración

Señor, danos siempre ese pan y esa agua de vida que hay en Ti, para no tener más hambre y más sed, porque Tú has cancelado todas nuestras insatisfacciones con Tu presencia, Tu verdad y Tu amor.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén.

Autor: Luis F. del Pilar


¿De quién es la cara en la moneda?

29 de abril 2016

Marcos 12.1-27

¿De quién es la cara en la moneda?

«Entonces Jesús les dijo: “Pues den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios.”  Y su respuesta los dejó admirados.»  Marcos 12.17 (DHH)

Alguien dijo que lo único seguro en la vida es la muerte y los impuestos.  Acabamos de someter nuestras planillas para determinar la contribución sobre nuestros ingresos.

Jesús también pagó impuestos.  Bajo el orden romano, los judíos, sometidos a ese imperio, tenían que pagar impuestos.  Nada agradable en aquella época.  Tampoco lo es en este tiempo.

Una vez más los religiosos que seguían a Jesús, para criticarle, le tendieron una trampa.  Querían forzar una contestación con la cual no quedaría bien.  Si decía que no, se oponía a la ley establecida.  Si decía que sí, se alineaba en contra del sentimiento del pueblo, que buscaba la manera de librarse de aquella carga impositiva.

En su sabiduría, Jesús quiso ver la moneda.  La misma tenía la imagen del emperador reinante en aquel momento, Tiberio César.  Por lo tanto, era de él.  La mandó a acuñar para garantizar las transacciones en su territorio.

La respuesta de Jesús es conocida y citada por muchos… Como ciudadanos de ley y orden, tenemos la responsabilidad de obedecer las leyes y mantener los sistemas necesarios para el bien de todos.  Como cristianos, tenemos que mantener nuestra lealtad suprema a Dios, en obediencia a Su palabra.  Esto implica levantar nuestra voz cuando el César quiere absorber lo que es de Dios.  Somos de Él y hacia Él vamos.

¿Nos debatimos entre lo del César y lo de Dios?

Oración: Señor, ayúdanos a vivir con la claridad necesaria para establecer y afirmar que somos tuyos, aún contra toda oposición que enfrentemos.  Amén.


El Señor lo necesita

28 de abril 2016

Marcos 11

El Señor lo necesita 

«Y si alguien les pregunta por qué lo hacen, díganle que el Señor lo necesita y que en seguida lo devolverá.»

 Marcos 11.3 (DHH)

Enrique (Quique) Huertas, querido hermano, baluarte de nuestra iglesia, era un hombre de posiciones firmes y claras.  Su esposa Fita, me contó que ese hombre, recio y firme, fue tocado realmente por el poder transformador del Espíritu Santo.

En ocasión de realizarse un trabajo en el templo, hacía falta unos materiales para terminar un proyecto.  Él, contratista y constructor, acostumbrado a resolver dificultades típicas del ramo, fue a su casa, cortó los tubos del columpio de sus dos hijas, los tesoros de su vida, y se los llevó para el templo para terminar el proyecto mencionado.  Añade ella, “ese día comprendí que el Señor lo había transformado completamente”.

Recordé esa historia al re-leer el pasaje de hoy.  Previo a su entrada triunfal a Jerusalén, Jesús instruyó a dos de sus discípulos para que le trajeran un burro para hacer su entrada.  Si les preguntaban por qué lo hacían, dirían: “el Señor lo necesita.”

¡Que hermosa frase!...  No es única de aquel momento transcendental.  Es frase para hoy.  Es frase para ti y para mí.  El Señor nos necesita, no porque nos necesita, sino porque nos regala el privilegio de construir, estimular, apoyar, nutrir, consolar, escuchar, planificar, inspirar, bajo su gracia, amor y poder.

El arado del Señor siempre está disponible para abrir surcos donde se colocará la buena semilla.  Si tus manos están en él, sostenlo firme y sigue abriendo la tierra.  Si no lo están, “el Señor las necesita”.

Oración: Gracias Señor por usarnos, desde lo que somos y tenemos, para contribuir a hacer realidad, cada día, Tu reino entre nosotros.  Amén.


Al estilo del reino

27 de abril 2016

Marcos 10.32-52 

Al estilo del reino

 «Le dijeron: Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»  Marcos 10.37 (DHH)

Regularmente, criticamos esta petición de los dos discípulos de Jesús.  Bromeamos, diciendo que querían ser el Secretario de Estado y el Secretario de la Gobernación.  Posiblemente, por ser del círculo íntimo de Jesús, se creían con el derecho de obtener esas dos posiciones de poder, al lado del Mesías.  Estaban pensando en un reinado político, logrado por un mesías militar.

Sus diez compañeros se molestaron porque les “robaron el tiro”.  Los seres humanos somos más parecidos que diferentes, no importa la época ni la geografía.  Por eso es necesario nacer de nuevo y vivir con criterios de vida distintos, enmarcados en el poder del servicio.

En una ocasión, fui a predicar a una de nuestras iglesias.  Llegué temprano.  Fui recibido en el estacionamiento por una hermana.  Con alegría y gentileza, acomodaba a los que llegaban, para maximizar el estacionamiento.

Le comenté al pastor lo impresionado que estaba con el recibimiento y atención.  Me dijo: “esa hermana es una persona muy acomodada económicamente.  Pero quiere servir, como lo hace, recibiendo y ayudando a las personas que llegan al templo”.

En los asuntos del mundo fuera de la iglesia, (partidos políticos, organizaciones y asociaciones cívicas), quien tiene influencia y dinero ocupa las posiciones de mayor prestigio.

Jesús dijo que entre sus seguidores el estilo es otro.  Lo demostró, claramente, con su ejemplo.  Y Él es nuestro modelo a seguir.

Sigamos sirviendo en el reino, aunque no tengamos “una posición prestigiosa”.  La grandeza es de Dios.

Oración: Gracias Señor por permitirme servir en el reino con alegría.  Quiero hacerlo siempre honrando Tu nombre y bendiciendo a mis hermanos.  Amén.

 

 


La riqueza de la diferencia

25 de abril 2016

 Marcos 9.30-50

 La riqueza de la diferencia

«No se lo prohíban, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está con nosotros está a nuestro favor.»  Marcos 9.39-40 (DHH)

En el 2002, participé de 10 días de adiestramiento, en el área de la evangelización, junto con personas de distintos países del mundo, en el Instituto Haggai, en Hawaii. Fue una experiencia de diversidad cristiana increíble. Formas, estilos y  vestimentas eran muy distintas a mi concepción puertorriqueña de ser evangélico. La lección caló más profundamente en mí, cuando el director del evento, me invitó a servir la comunión, el último día del encuentro. Fue un privilegio entregar los elementos, a cristianos tan diversos. Siempre recordaré esa lección de vida.

Los discípulos se sorprendieron cuando Jesús no les permitió detener, a alguien que obraba milagros en su nombre.

Los estilos y las formas pueden ser distintas; y, de hecho, son cambiantes. Si lo que se hace es cristo-céntrico y para la gloria del Señor, debemos dar gracias a Dios por la riqueza y variedad con las cuales podemos adorarle y servirle.

Advine a la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico graduado de la universidad y formado teológicamente. La riqueza de la diferencia entre nosotros, afirmada en el vínculo del amor, que provoca la unidad, me cautivó. Doy gracias al Señor por esta, “mi iglesia,” en la cual crezco y afirmo el señorío de Jesucristo, por sobre todas las cosas.

Me invito y te invito a seguir disfrutando la diferencia de estilos y formas, que le dan honra y honor, al que murió por nosotros y nos llamó a Su servicio.

Oración: Cuán hermosa es tu iglesia, Señor. Gracias porque me permites ser parte de esa empresa divina, orquestada por humanos tan diversos. Amén.

 

 


Tú siempre puedes

24 de abril 2016

Marcos 9.2-29

 Tú siempre puedes

 «Jesús le dijo: ¿Cómo que si puedes? ¡Todo es posible para el que cree!»  Marcos 9.23  (DHH)

Recuerdo el anuncio de televisión en el cual un niño le entrega una pieza de ropa muy manchada a su madre, para que ésta resuelva el problema. La madre lo mira seriamente, pero el niño le dice: “tú siempre puedes”.

Sin ánimo de trivializar, recordé ese anuncio cuando Jesús le responde al padre del joven enfermo: ¿cómo que si puedes? El poder de Jesús nunca estuvo, ni está en cuestionamiento.

Justo antes de este episodio, en lo alto del monte, el mismo Dios habló desde una nube, validando a Jesús como Su Hijo amado al cual había que escuchar; ni a Moisés ni a Elías, a pesar del significado gigante de aquellos, para los judíos.

Ese es el Jesús que camina con la iglesia; el Jesús que camina contigo y conmigo. Ese es el Jesús que está en los momentos de gloria, tipo monte de la transfiguración, pero también está en los momentos de extrema necesidad de la intervención divina en otros y en nosotros.  Es aquel que hace presencia en los momentos cuando las circunstancias oprimen, intentando minar nuestra fe, a pesar de que sabemos que, “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11.6). Es en esos momentos que cobra sentido el grito del padre del joven: “Yo creo. ¡Ayúdame a creer más”! (Mateo 9.24).

Creemos firmemente, cuando nuestro enfoque está en Jesús; enfoque que se logra en la medida que conocemos más y más Su bendita Palabra; al cual nos inspira.

Oración: Nos inspira Tu Palabra, dada a nosotros Señor, entregada por amor, en nuestro ser, ella labra. Seguirla, no descalabra, al contrario, nos enfoca. Cada día nos provoca, alumbra nuestro camino. Señala nuestro destino, con autoridad convoca. Amén

 


Poco a poco

23 de abril 2016

Marcos 8.11-9.1

Poco a poco

 «Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos y el hombre miró con atención y quedó sano. Ya todo lo veía claramente.»  Marcos 8.25 (DHH)

Cuando trabajaba como propagandista médico, tenía que esperar, cuando visitaba el Hospital de Veteranos, para lograr un estacionamiento. Con la presión de tiempo para cumplir con un número de visitas diariamente, me enfrentaba a la lentitud, según mi parámetro, de los pacientes que se montaban en sus autos, tardaban en salir y dejar el espacio que yo quería utilizar. Tenía que recordar constantemente que estos pacientes tienen limitaciones de todo tipo, que hacen que les tome más tiempo realizar algunas tareas.

Vivimos en el mundo de la prisa. El mercadeo de la tecnología está montado en la velocidad de los procesos de computadoras, celulares, televisores y las líneas de servicio expreso en establecimientos comerciales.

El ciego de la historia recibió la vista paulatinamente. Jesús lo tocó, usó saliva (usada en la antigüedad para aliviar dolores y quemaduras) para mojarle los ojos. Lo tocó una segunda vez para que viera con claridad, como tenía que ser.

Queremos que todo se nos dé al instante. Que Dios nos conteste de inmediato, que seamos sanados tan pronto oramos. Pero, no siempre es así. El salmista nos dice que, pacientemente, esperó en el Señor.

Los mismos discípulos de Jesús fueron comprendiendo quién era aquel, paulatinamente. No ocurrió de inmediato. El crecimiento de la vida cristiana no se da en el formato de la autopista. Se da en el formato de la carretera rural, de velocidad reducida y de curvas.

¿Tienes que bajar la velocidad en algún aspecto de tu vida?

Oración: Ayúdame Señor a no vivir en la carrera desbocada de esta vida presente y a ejercer la paciencia, fruto del Espíritu.  Amén.

 


¡Nunca inadvertido!

22 de abril de 2016

Marcos 7.24-8.10 

¡Nunca inadvertido!

«Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro.  Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido.»  Marcos 7.24 (NVI)

La llegada de Jesús a la ciudad de Tiro es muy significativa.  Era una ciudad costera y su nombre significa La Roca.  Se le llamaba así porque fuera de la orilla yacían dos grandes rocas y esto formaba un gigantesco rompeolas natural.  Tiro era uno de los grandes puertos naturales del mundo en tiempos antiguos.  Las rocas formaban también una defensa.  Así que esta ciudad era famosa por su gran fortaleza y su puerto.  También, sabemos que de Tiro salieron los primeros marinos que se guiaron por las estrellas.  Además, éste era territorio gentil.

Es probable que Jesús haya llegado a ese territorio para alejarse temporalmente de todas las acechanzas a las que estaba siendo sometido en su tierra.  Los escribas y fariseos lo habían señalado como pecador.  Herodes lo había considerado una amenaza.  Mas, el tiempo llegaría, cuando enfrentaría a sus enemigos, pero esa hora aún no había llegado.  Es por eso que procuraba que nadie notara su presencia.

¡Cómo pasar inadvertido!  ¿Acaso su mirada era igual a la de los demás?  ¿Su tono de voz, su expresión, la forma de expresar ideas?  En la casa a la cual entró hubo personas que advirtieron la presencia de alguien grande en medio de ellos.

De igual forma nos ocurre cuando escuchamos Sus palabras en labios de algún predicador o le adoramos y sentimos su presencia.  ¡No hay forma de que pase desapercibido!  Lo que era la ciudad de Tiro para sus habitantes lo es Cristo para nosotros: Fortaleza, Defensa, Roca, Puerto y Estrella que nos guía.

Oración: Dios siempre presente, cuánto nos deleita Tu presencia!  Tu paso físico por la tierra dejó un claro mensaje en todo lo que hiciste.  La más pequeña de Tus acciones se convierte en una enorme bendición  para nuestras vidas.  Lo agradecemos.  En Cristo.  Amén.


A la manera de Dios

21 de abril de 2016

Marcos 7.1-23 (NVI)

A la manera de Dios

«Y añadió:-¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones!»  Marcos 7.9 (NVI)

Jesús aprovechó toda oportunidad para dejar ver el corazón del Padre celestial.  Es fácil hacernos la idea de qué es lo que agrada o no a Dios, pero podemos estar cometiendo serias equivocaciones.  Eso ocurría cuando Jesús interviene para definir el término «korbán».  Éste era usado para definir aquello que era consagrado a Dios.  Desde el momento en que alguien declaraba «esto es Korbán» estaba diciendo que eso ya no pertenecía al hombre, sino a Dios.  Sin embargo, aunque parezca santa la acción, no lo era y Jesús lo sabía.

Ésta era una forma astuta para encubrir la dureza de corazón y dejar desatendida las necesidades del prójimo; inclusive las necesidades de la madre o el padre.  Jesús les va conduciendo a entender que los reclamos del amor y los vínculos humanos debían ser primero a cualquier otro reclamo.  Si alguna ley contradecía al amor, la misericordia y la piedad, no podían provenir del Padre celestial.

Dios espera que no lo usemos a Él como excusa para evadir o abandonar nuestras responsabilidades.  Es Él quien nos impulsa a tener conciencia de nuestros deberes.  Si un hijo cuenta con un padre cristiano, tendrá el mejor padre.  Si una mujer cuenta con un esposo cristiano, tendrá el mejor esposo.  El amor de Dios nos guía primero a consagrar nuestras vidas para los nuestros y de esa forma lo estamos haciendo para Dios.

Tengamos siempre la certeza de actuar a la manera de Dios.

Oración: Buen Dios, Tú siempre nos enseñas para nuestro bien.  Queremos vivir, de manera tal que cada acción hacia nuestro prójimo hable de la buena relación contigo.  Que Tu gozo nos acompañe al dar y servir.  En Jesús.  Amén.

 


La compasión del Pastor

20 de abril de 2016

Marcos 6.30-56 (NVI)

 

La compasión del Pastor

«Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor.  Así que comenzó a enseñarles muchas cosas»  Marcos 6.34 (NVI)

 

La lectura hecha por Jesús sobre una gran multitud, nos habla del profundo conocimiento que Él tiene acerca de quiénes somos y cómo somos.  Les veía como ovejas que no tienen pastor.  ¿Qué significa esto?

El pastor, haciendo uso del cayado, es quien señala el camino a la oveja.  Sin el pastor, dejada a su propio criterio, ella desvía el camino, lo pierde o confunde.  Puede tomar una ruta tan escabrosa que le provoque heridas, o hasta la muerte.  Es por eso que necesita ser guiada por alguien que conozca bien cuál es el camino correcto.

En ocasiones, la vida se torna confusa e incierta.  Nos encontramos con encrucijadas en las cuales no sabemos qué camino tomar.  Es justo cuando valoramos la gran bendición de tener a Jesucristo como nuestro guía y modelaje.  Justo donde Él ha quitado su pie, podemos colocar el nuestro.  Siempre sus pisadas nos dirigirán a la fe, la justicia, la bondad, la sinceridad, el amor y a toda obra de misericordia.

Con Él nuestra alma queda satisfecha, la mente se ilumina y nuestras fuerzas se renuevan.  Él muestra Su compasión y ésta no es un mero observar o diagnosticar a la distancia.  Es acompañamiento y presencia.  Es abrazo y abrigo.  Es protección y defensa.  Podemos fiarnos de Él, aun en las encrucijadas más oscuras o difíciles de la vida.

Él no pidió nada para sí.  No manifestó autocompasión ni en la agonía del huerto de Getsemaní, ni ante los sufrimientos de la cruz.  Pero, por ti y por mí tuvo compasión; y la sigue teniendo por aquellos que continúan en su mal camino.

¡Hablémosle a otros de la compasión del Buen Pastor!

Oración: Amado Dios.  Fuimos como ovejas que no tienen pastor, extraviadas y heridas.  Gracias porque nos alcanzaste y hoy disfrutamos de tus cuidados.  Al deleitarnos en Ti, no podemos evitar pensar en aquellos que van por camino equivocado, heridos y sufrientes.  Haznos portadores de Tu bendita gracia y que podamos conducirles a lugar seguro, de la misma forma que nosotros fuimos conducidos.  En Jesús.  Amén.