9 de abril de 2017

Éxodo 33-34

«Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí».  Éxodo 33.15 (RV60)

 

Si hay algo de verdadero valor en nuestra vida es el privilegio de contar con la presencia de Dios, pues Su presencia es la que imparte seguridad a nuestros pasos, aunque el camino por el cual andemos sea escabroso e incierto.

Dios anunció al pueblo de Israel que retiraría Su presencia de en medio de ellos por ser un pueblo indomable.  Tal anuncio causó temor, desesperación e incertidumbre.  ¿Cómo sobrevivirían en medio del desierto?  ¿Cómo llegarían a la tierra prometida sin la guianza y protección de Dios?  Por ello, en una muestra de arrepentimiento, el pueblo responde de dos maneras.  En primer lugar, quitando de sí sus atavíos y ornamentos, los cuales no necesariamente eran pecaminosos, pero sí agradables a sus ojos y parte del lastre que traían de su vida en Egipto.

Por otro lado, Moisés dispuso una sencilla tienda fuera del campamento.  Quizás, propiedad de él mismo.  Aquella tienda se convirtió en el lugar de encuentro con Dios.  Cuando Moisés entraba allí, la presencia de Dios descendía en forma de nube y hablaba con su siervo Moisés de una manera muy cercana.  Entonces, se daba la segunda respuesta del pueblo, pues dejaban todo y en pie, junto a sus propias tiendas, adoraban a Jehová Dios.

Más adelante Dios muestra Su misericordia y hace provisión de dirección y acompañamiento a Su pueblo.  Como padre amoroso, afirma Su pacto con ellos y les da nuevas instrucciones para su peregrinar.  Una vez más, se hace cercano a Su pueblo amado.

Dios también camina con nosotros, es quien da dirección a nuestra vida.  No es que lo merezcamos, o lo busquemos, es por Su gran amor.  Aunque le fallamos, si nos presentamos delante de Él despojados de todo orgullo y vanidad y entregamos nuestro corazón en sincero arrepentimiento y adoración, se acerca, ama, perdona, sana, levanta y acompaña…  Todo en virtud de Su gran amor.

¿Le has fallado?  ¿Te has alejado de Sus caminos?  ¿Sientes que te ha abandonado?  En este día acércate a Tu Dios.  Ya no camines solo.  Eres Suyo y aún tiene promesas y pactos eternos para tu vida.
Oración

Amado Señor, dueño de todo lo creado.  Reconocemos que Te hemos fallado y que No merecemos Tu perdón.  Te rogamos en este día que muestres Tu gracia y Tu poder sobre nuestras vidas y camines delante de nosotros.  Seguiremos Tus pasos en humildad y rendiremos nuestra vida entera en sincera adoración.  En el nombre de Jesús.  Amén.