13 de diciembre de 2017

Isaías 29-30

«21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. 22 Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartaras como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás».  Isaías 30.21-22 (RVR 1960)

El pueblo de Dios se apartó del camino de la obediencia sirviendo a ídolos construidos con las manos.  Por esa razón, el Señor les juzgó con verdadera justicia conforme a la obra de sus manos o acciones.  No obstante, siempre Dios deja llegar su misericordia si nos arrepentimos del mal camino que tomamos.  Les da una palabra profética donde les dice que en su tiempo los librará de la angustia, el dolor y del opresor.  Esto ocurrirá cuando se vuelvan a la fidelidad a Dios y Su Palabra.  Por eso, les comunica que a sus espaldas oirán una palabra que les dice que este es el camino a tomar y no se pueden desviar ni a derecha, ni a izquierda.  Entrarán por el camino recto que los conduce a la fidelidad a Dios.  En ese momento destruirán las imágenes y les quitarán el valor y la reverencia que le adjudicaron.  Las tratarán como un trapo asqueroso y las echarán fuera.  A consecuencia de recuperar la fidelidad a Dios, disfrutaran la realización de la restauración en todas las áreas de su vida como pueblo que fueron afectadas durante el juicio de Dios por su pecado.  En nuestro contexto, esta palabra nos convoca a desechar todos los dioses que hemos levantado en nuestra vida, para que podamos entrar por un camino recto de obediencia y fidelidad a Dios y Su Palabra.  Es tiempo de examinar en donde están nuestras prioridades, qué cosas y personas hemos elevamos sobre Dios.  Es tiempo de examinar a quién y a qué cosas adoramos.  Si hemos confundido el camino, entonces es tiempo de entrar por el camino recto de la obediencia que al final traerá bendición y restauración para nuestra vida.

Oración

Señor, danos la capacidad de examinarnos e identificar las cosas que hemos puesto sobre Ti que han impedido nuestra fidelidad.  Que podamos desechar los tropiezos que nos impidan entrar por el camino de la rectitud.  Amén.