23 de agosto de 2017

2 Crónicas 1-3

«Por tanto, dame sabiduría y conocimiento para dirigir a este pueblo; porque ¿quién va a gobernar a este pueblo tuyo tan grande?»  2 Crónicas 1.10

 

El juez del programa America’s Got Talent le preguntó al joven cantante, de apenas 16 años, cuál sería su sueño en aquel momento, justo después de cantar excelentemente.  El joven lo pensó y dijo: “ganarme el botón dorado” (Golden Buzzer).  Se refería a un pase directo a la ronda final de la competencia, algo que todo participante anhela.  Su deseo le fue concedido mientras él y el público respondían emocionados y alegres por haberlo logrado.

Ante el ofrecimiento a la carta que Dios le ofreció, Salomón pidió sabiduría.  Como rey joven, sustituyendo a su padre, rey amado por su pueblo, necesitaba dirigir con gran inteligencia y llenar los zapatos de su famoso padre… Dios le concedió más de lo que pidió porque en primer lugar pidió lo que realmente necesitaba.

Esa petición es muy sabía todavía hoy.  La bandeja de opciones de esta sociedad post-moderna es amplia y tentadora.  El desenfoque de vida hacia lo efímero y sin valor real y duradero es una alta posibilidad, todos los días.  Como cristianos necesitamos pedir constantemente al Señor que nos de sabiduría del cielo para entender los tiempos, tomar decisiones, escoger ofrecimientos, criar hijos, servir en la iglesia, abrazar ministerios y más.  Su sabiduría es luz que empuja hacia atrás las tinieblas que esconden el precipicio.

Necesitamos pedir sabiduría divina para aquellas personas que gobiernan el país.  La crisis social y fiscal lo hace mandatorio… y es una responsabilidad del cristiano.

¿Tienes que tomar decisiones de envergadura hoy?  Habla con el omnisciente.

Oración

Padre, que bueno saber que el principio de la sabiduría es el temor a ti.  Queremos vivir en esa dimensión de pensamiento y acción siempre.  Amén.