26 de septiembre de 2016

1 Corintios 1.1-26 – 2.5

«Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos» (1 Corintios 1.26-27 NVI).

Muchos llamados “baby boomers”, nacidos en el campo y cristianos desde muy jóvenes, crecimos, teológicamente hablando, en comunidades de fe, compuestas por gente sencilla, no muy escolarizados.  Esas personas fueron cristianos de fidelidad, testimonio y conocimiento de los postulados de la fe cristiana, que marcaron un nuevo rumbo para nuestras familias y el futuro de nuestro país.

Esto fue lo que pasó en Corinto.  A pesar de ser una ciudad lumbrera, de la antigüedad, los primeros cristianos que formaron la iglesia era gente sencilla.  No llenaban el molde de los criterios de éxito de la época.  No eran tomados en cuenta, al contrario, fueron minimizados por los “sabios y poderosos” del momento…  Pero Dios tenía otros planes.  Conocemos el resto de la historia.

Hoy día somos bendecidos en nuestras iglesias al tener a muchas personas con grados universitarios que tienen voz y son respetadas en los círculos religiosos y sociales.  La clave para esta hermosa realidad es que han decidido vivir con nuevos criterios basados, no en el conocimiento humano, alejado de Dios, sino en criterios cimentados en la vedad de la Palabra de Dios.  Ella es la lámpara que alumbra nuestro camino e ilumina nuestro espíritu para actuar en consonancia con el estilo de vida cristiana.

Si tienes un grado académico, disfrútalo con gratitud; si no lo tienes, disfruta igualmente lo que haces.  La clave del éxito es vivir anclados en los criterios divinos.

Oración

Gracias Señor por aquellos que nos inspiraron con su vida sencilla y provocaron en nosotros amarte con fidelidad.  Ayúdanos a imitarlos como ellos te imitaron a Ti y así influenciar a los que nos conocen y comparten con nosotros.  Amén.

Autor: Luis Montañez