5 de marzo de 2016

Mateo 5.17-48

«Oísteis que fue dicho… pero yo os digo…»

Ante el éxito de Jesús ministrando a los necesitados, encaminando a todos y a todas por la senda de la luz, de la fe y la esperanza, recuperando en todos el sentido de dignidad y posibilidades humanas, los considerados religiosos, fariseos, saduceos, líderes de las sinagogas y escribas, acusaron a Jesús de profanar la ley por sanar enfermos en día de reposo y con métodos antihigiénicos, como lodo con saliva.

Esta era una acusación grave, viciosa y peligrosa, pues podía conllevar apedreamiento y muerte.  Jesús no vaciló en hacer defensa pública de sí mismo, declarando que él no había vendido a desestimar la ley o abolirla sino a cumplirla, ampliarla en sus alcances, en favor de los necesitados y no en su contra.  Acompañó su discurso con esta frase: «Oísteis que fue dicho por los antiguos: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, mas aborrecerás a tu enemigo; pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os ultrajan y os persiguen…» (Mt 5.43-44)

La ética predicada y vivida por Jesús nos llama a superarnos y a buscar lo más difícil, frente a lo más fácil; frente al odio, el amor, frente al rencor, el perdón.

Oración

Señor, lo más fácil y cómodo es odiar a quien nos odia, y cumplir la ley del Talión, que es bíblica también, «ojo por ojo y diente por diente» (Mt 5.38)  Líbranos del deseo destructivo de vengarnos y afírmanos en la determinación de perdonar al enemigo y ayudarlo a cambiar sus actitudes.  En el nombre de Cristo.  Amén.

 

Autor: Rvdo. Luis Del Pilar