29 de marzo de 2017

Éxodo 9-10

«25 Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.  26 Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.»  Éxodo 10.25-26

 

Por tres días hubo oscuridad en Egipto, era tan densa que imposibilitaba la vida cotidiana de las personas.  Ante este escenario, los gobernantes de Egipto se encontraban turbados, pero mas aturdidas estaban las voces de sus conciencias.  La altivez del corazón de Faraón cegó su capacidad para razonar, se encontraba sentado en tinieblas de crueldad y respiraba muerte.  Fueron muchas las ocasiones que trató de apagar las luces de esperanza de Israel; ahora Dios añadía aceite a las lámparas de Su pueblo.

En medio de los días de oscuridad, Faraón llamó a Moisés para ofrecerle un acuerdo.  Dejaría ir al pueblo, pero a cambio tendrían que dejar las ovejas y las vacas.  Moisés no accedió a la propuesta de Faraón, ya que esos bienes no le pertenecían y serían tomados para servir a Jehová.  Faraón no quiso reconocer la autoridad de Dios, solo quería imponer sus condiciones y mantener su control.  No era la primera vez que Faraón presentaba un acuerdo tentador.

Que gran tentación para Israel, ¿por qué no aceptar la oferta?  Las condiciones eran mejor que las anteriores.  No obstante, Moisés sabía que los mandatos de Jehová no se prestaban para negociación.  Dios nos invita a que no mostremos complacencia con el mundo y que cumplamos todas Sus ordenanzas.  Cuando entendemos la voluntad de Dios para con nuestras vidas, no pensamos en otra cosa que cumplir cabalmente lo indicado.  Dios demanda una total adoración y rendición, solo así podremos obtener la victoria.

 

Oración

Dios, hoy venimos ante Ti para darte gracias por lo bueno que Tú haz sido con nosotros.  Sabemos que Tú demandas de nosotros una total adoración y obediencia.  Por lo cual, Te pedimos que pongas en nuestro corazón el deseo de entregar nuestras vidas en ofrenda ante Tu altar.  Nosotros Te daremos la gloria siempre.  Amen.