5 de agosto de 1017

2 Reyes 17-18

«Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios». 2 Reyes 17.13-14

La misericordia de Dios se acentúa en la manifestación de Su amor a través de instrucciones, mandamientos, advertencias y amonestaciones. Una lectura del capítulo 17 del segundo libro de Reyes precisa una radiografía del estado espiritual y desgarrador de los hijos de Israel. 

Con un gran detalle se ilustra el pecado del pueblo y sus gobernantes mientras por el otro, el texto intercala cada una de las manifestaciones del amor de Jehová Dios, quien los libertó y los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto. 

Igual pasa en nuestra relación con Dios. Separa un tiempo y haz un ejercicio de introspección sobre tu vida y relación con Dios. Medita sobre tu camino, decisiones y acciones, pero más allá reflexiona en cada intercalación de la manifestación del amor de Dios. Verás que más que una intercalación, Su amor es constante en nuestra vida y hace posible el bienestar en medio de la adversidad. 

Recuerda lo que dice Su palabra: «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová». Amén 

Oración

Señor, gracias por la manifestación constante de tu amor en nuestra vida. Porque tu bondad expresada en misericordia hace posible nuestra salvación. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén.