14 de septiembre de 2017

Nehemías 9.38-11.36

«31 También prometimos que, si la gente del país venía en sábado, o en cualquier otro día de fiesta, a vender sus mercancías o alguna otra clase de víveres, nosotros no les compraríamos nada. Prometimos así mismo que en el séptimo año no cultivaríamos la tierra, y que perdonaríamos toda deuda». Nehemías 10.31 NVI

Todo el pueblo se comprometió por escrito a guardar la Ley de Dios en su totalidad.  Luego de habitar en Babilonia con otra cultura y creencias era necesario rescatar sus fundamentos religiosos.  Uno de ellos tiene que ver con guardar el día de reposo, resistiendo toda propuesta de los pueblos vecinos de convertirlo en un día de mercadería.  También, con cumplir con el año de jubileo que plantea que todo pertenece a Dios y como buenos mayordomos de Su creación dejamos descansar la tierra y condonamos toda deuda, practicado la justicia con los más necesitados.  El ser humano de este tiempo está atrapado en un consumismo que ha trascendido la fidelidad a Dios.  Rinden culto a los centros comerciales, al materialismo y la cosificación.  Incluso se descuida la reverencia y adoración al Dios que nos creó y salvó, sacrificando la asistencia al culto para ir a los centros comerciales.  Colocamos la fidelidad a Dios por debajo de los intereses económicos de una sociedad de consumo como la nuestra.  Inclusive los procesos legislativos han desreglamentado para ampliar el tiempo de mercantilismo desde temprano en la mañana en una sociedad que vive endeudada y con una aparente prosperidad.  Tenemos que hacer un pacto de fidelidad a Dios resistiendo las fuerzas que quieran empujarnos a colocar otras prioridades por encima del día que dedicamos al Señor y la práctica de la justicia.  Trabajemos en tener una relación profunda y significativa con Dios que faciliten decisiones que bendigan la vida de familia, iglesia y sociedad.

Oración

Señor ayúdanos a poner las prioridades en el lugar correcto; y a afirmar Tu señorío sobre nuestra vida y los bienes que nos has dado.  Que disfrutemos como prioridad estar en Tu casa como expresión de alabanza y adoración a Tu nombre.  Que consagremos el día de reposo para honrarte haciendo una pausa en el activismo que nos consume.  En Tu nombre lo pedimos Señor.  Amén.