28 de enero 2017

1 Juan 1.1-2.2

Escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa. 1 Juan 1.4 (DHH)

Cuando escribo esta reflexión, nos acercamos rápidamente a la época de la Navidad.  De hecho, ya escucho las típicas canciones de la época.  El ambiente nos recuerda que muy pronto estaremos en la temporada más festiva del año.  Esa expectativa de por si nos causa alegría.

Hoy, ya ese tiempo hermoso de Navidad pasó.  Estamos en el comienzo del año y frente a las realidades del día a día que necesariamente traen dificultades y algunas tristezas.  Es lo típico de la vida humana.

La vida cristiana apunta a una vida de gozo, no exenta de dificultades y aflicciones.  El mismo Jesús nos advirtió que así sería.  Juan nos da la clave para vivir en pleno gozo, aún dentro de la realidad mustia que pueda darnos la vida en ocasiones.

Su mensaje está anclado en su experiencia indubitable de haber escuchado a Jesús hablar como lo hizo.  Sus palabras y enseñanza se incrustaron en su corazón para siempre.  Haber caminado con Jesús le dio el privilegio de mirarlo con detenimiento y captar en esa mirada y sonido de Su voz, el amor inconmensurable del Padre.  Su gozo estaba marcado también en la experiencia genuina e imborrable de haber tocado a Jesús.  Así comprobaba que de verdad Dios se hizo carne, uno de nosotros.

Ese Jesús con el que Juan compartió, nos acompaña hoy a través del Espíritu Santo enviado por Él mismo.  Es quien hace posible vivir en gozo fortalecedor y completo, independientemente de la dura realidad que enfrentemos.

¿Vives ese gozo?  ¿Puedes compartirlo con alguien que no lo viva aún?

Oración

Dios de la fiesta y la alegría, gracias por darnos una razón para cada día vivir fortalecidos en la alegría de saber que nos amas y acompañas en todo momento.  Amén.

Autor: Luis Montañez