4 de junio de 2017

Josué 10-11

«De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés». Josué 11.15 (RVR1960)

 

Una y otra vez hemos sido testigos o parte de alguna ocasión en donde hemos, o nos han compartido un mensaje que al validar con el oído final o los primeros labios, podemos constatar la razón de algún mal entendido. 

Ya sea porque el mensaje no se comunicó asertivamente, porque la interpretación de las palabras fue inadecuada o que hubo quienes optaron por añadir o quitar de acuerdo a su interés y propósito, entre otras posibilidades, lo cierto es que cuando somos portadores y portavoces de lo que Dios hace manifiesto, tenemos que asumir nuestro hacer con reverencia y responsabilidad. 

Este fue el caso de Josué, quien recibió de Moisés lo que Dios «había mandado» y «así Josué lo hizo», puntualizando en la obediencia y enfatizando en las formas y maneras, «sin quitar palabra de lo que Jehová había mandado a Moisés». 

Siempre estará al margen de nuestro entendimiento cómo Dios ha puesto en nosotros la responsabilidad de anunciar y hacer palpable su amor a través de nosotros, sus «vasijas de barro». Así que, cuidado al compartir aquello que viene de lo alto y no de nosotros. Aún cuando no entendamos y nos veamos inclinados a quitar o aderezar con el añadir de palabras y sentido, resistamos como Josué y seremos animados y testigos fieles del obrar de Dios cuando ante lo imposible nos diga: «No tengas temor de ellos». 

En este sentido, como portadores y portavoces de Dios, recordemos las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: «Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús». 

Oración

Señor, ayúdanos a mantener una consciencia congruente con nuestra realidad. Que somos para tu gloria «vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros». En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo nuestro Señor. Amén.