26 de enero 2017

2 Pedro 2

Porque todo hombre es esclavo de aquello que lo ha dominado. 2 Pedro 2.19b (DHH)

Una serie de televisión nos presenta un mundo intergaláctico en el cual interactúan humanos y androides.  Estos últimos tienen todas las características físicas de los humanos, pero sin las emociones inherentes a la raza humana.  Eso los hace racionales y fríos.  Actúan con precisión, basada en la lógica de un programa de computadoras.  Pura ciencia ficción…

Los seres humanos no somos así.  Reflejamos nuestras emociones y pasiones.  Incluso, podemos sucumbir a ellas y ser dominados.  Cuando eso ocurre, nuestro comportamiento evidencia muchas fallas y, como dice el verso seleccionado, nos convertimos en esclavos.

Es aquí que entra en acción el poder transformador de Dios.  Cuando respondemos a la invitación de venir a él y someter nuestra vida al dominio de su amor, nuestra actuación o comportamiento es de otra dimensión y altura.  Ahora vivimos disfrutando de nuestras emociones, pero bajo la inspiración y dirección del Espíritu Santo en nosotros.  Esa forma de vivir nos impulsa a buscar el bienestar de los demás.  Al actuar así, vivimos imitando a Jesús.

No significa que ocurre en piloto automático.  Requiere que mantengamos la defensa en alto y que permanezcamos conectados a la fuente de gracia y poder.  Es lo que dice Juan 15.5 “separados de mi nada pueden hacer”.  Santiago nos recuerda que el profeta Elías era un hombre con pasiones y emociones como nosotros, pero en dependencia de Dios, fue un siervo útil (Santiago 5.17).

¿Estás luchando con alguna pasión que te esclaviza?  Entrega esa lucha al Señor y busca la ayuda de un creyente que te acompañe en ese proceso de liberación.

Oración

Padre bueno, gracias por las emociones y sentimientos humanos.  Tu hijo Jesús las vivió.  Queremos disfrutarlas y permanecer libres en el amor que nos hace libres.  Amén.

Autor: Luis Montañez