6 de noviembre de 2016

Gálatas 2.15-3.5

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  Gálatas 2.20

Pablo señala “Con Cristo estoy juntamente crucificado”.  Esto mira al suceso histórico de la cruz en el que fuimos uno con Cristo al cargar Él nuestros pecados.  Todos los que hemos creído, todos los que hemos sido perdonados, estuvimos allí con Cristo en la cruz.  ¡Qué realidad tan increíble!  Nuestros pecados fueron pagados.  Por eso, no estamos bajo condenación alguna.  Cristo pagó el castigo por completo.  Se borró la lista de acusaciones contra nosotros.  Hay un decreto de Dios que dice que nuestra deuda ha sido “cancelada”.

En nuestra vida diaria, estar juntamente crucificado con Cristo es morir a todo lo que me impida seguirle.  Es vivir en total rendición y dependencia a Él.  Es desear que se haga LA voluntad del Señor en nuestra vida.

No soy yo en realidad el que vive; es Cristo quien vive en mí.  Esta verdad nos impulsa a demostrar en cada aspecto de nuestra vida que Dios vive en nosotros.  Somos nuevas criaturas conformadas a imagen y semejanza de Él.  Y si Cristo vive en nosotros, estamos completos.

Jesús se entregó a si mismo por la humanidad.  El Dios que nos amó está con nosotros.  Esa es nuestra esperanza y seguridad para continuar librando nuestras batallas.  El poder de la resurrección está disponible para fortalecernos.  Adelante, ya no vives tú, Cristo vive en ti.

Le invito a reflexionar en las líneas de una alabanza que aprendí desde mi adolescencia, que contiene una gran verdad que nos inspira:

Él vive en mí, no temo al mañana,

Él vive en mí, Gozoso estoy!

Yo sé que Él sabe el futuro,

mi vida vale más porque Él vive en mí.

 

Oración

Gracias Dios por entregar a Tu Hijo en rescate de nuestras vidas.  Estamos gozosos porque Tú vives y reinas en nuestras vidas.  Te pedimos que sigas guiándonos, acompañándonos y caminando con nosotros.  Ayúdanos a permanecer abrazados por Tu amor.  En el Nombre de Jesús.  Amén.

Autor: Gina Marrero