28 de julio 2017

1 Reyes 22

«Pero un soldado disparó su arco al azar, e hirió de muerte al rey de Israel por entre las juntas de la armadura».  1 Reyes 22.34ª (DHH)

 

Como todo joven que comienza a tener autos, tuve uno viejo.  Como auto viejo al fin, había que trabajar con él constantemente.  En una ocasión tenía un fallo que nos dio mucho dolor de cabeza antes de poder corregirlo.  El problema lo causaba un escape de aire, casi imperceptible, porque la junta de una pequeña tapa, por el lado del bloque del motor, se había dañado.  Con menos de un dólar se corrigió un serio problema.

En batalla contra Siria, el rey de Judá se alió con el de Israel.  Como estrategia, uno tomó el lugar del otro para confundir al enemigo.  La orden enemiga fue atacar al rey de Israel.  Como estaba disfrazado, no fue fácil identificarlo.  En plena batalla una flecha lanzada al azar penetró entre las junturas de la armadura y mató al rey de Israel.  Su disfraz no pudo evitar su muerte.

Con una armadura que no era de él, el rey no cubrió completamente su cuerpo.  Quedó vulnerable y pagó las consecuencias.

Efesios 6.10-18 nos habla elocuentemente de la armadura de Dios.  Describe todos los componentes de la misma.  El mandato es a tenerla puesta en todo momento. Es la única forma de salir airosos de la batalla.

Debemos evaluar, todo el tiempo, el estado de nuestra armadura.  Una armadura desgastada, descuidada y no adecuada para nosotros pudiera dejar un área vulnerable por donde puede entrar un “dardo venenoso y mortal”.

¿Cómo está tu armadura hoy?

 

Oración

Gracias por la provisión de Tu armadura para enfrentar victoriosamente la batalla en la cual estamos.  Gracias porque nos capacitas para evaluarnos y constantemente corregir aquello que nos hace vulnerables.  En Jesús, victorioso por siempre.  Amén.