5 de diciembre de 2017

Isaías 3-5

«Mi amigo esperaba uvas dulces, pero sólo cosechó uvas agrias».

(Isaías 5.2b TLA)

 

¿Has pensado alguna vez en que Dios tiene expectativas de ti?  Desilusión, frustración y tristeza, son algunas de las palabras que nos ayuden a describir cómo nos sentimos cuando orientamos nuestro esfuerzo, sacrificio y esmero, en relaciones, proyectos de vida, planes de ocio, entre otros, y el resultado final es todo lo contrario a lo que esperábamos. 

Esto lo podemos ver cuando cultivamos una amistad con el mismo amor y cuidado con el que lo hace el trabajador de la tierra, y en un tiempo puntual de la vida nos duele su ausencia. Igual sucede cuando hemos hecho todo lo que nos corresponde en cuanto a preparación y trabajo, y aun cuando tenemos los méritos, somos relegados por razón de favoritismo o intereses ajenos. Y, ¿qué me dices cuando después de la planificación, el ahorro, el conteo regresivo de los días, de pronto sucede lo inesperado y solo queda la cancelación de esas vacaciones tan esperadas? 

Qué mucho duele cuando lo esperado no surge a pesar de que hemos cumplido haciendo todo cuanto está de nuestra parte. 

El cántico de la viña con el que comienza el capítulo 5 de Isaías expresa lo anterior y aún más con precisión de palabras: «Mi amigo esperaba uvas dulces, pero sólo cosechó uvas agrias». 

Dios, «el amigo», tiene expectativas de nosotros, su «viña». Con amor y cuidado nos creó a su imagen y semejanza. Nos ha dado una «tierra fértil» donde podamos crecer. «Removió la tierra, le quitó las piedras» para que podamos desarrollarnos. 

«Plantó semillas de la mejor calidad» para que surgiera de nosotros lo mejor. 

En aquel tiempo él esperaba. 

«Yo, el Dios todopoderoso,

esperaba de ustedes obediencia,

pero sólo encuentro desobediencia;

esperaba justicia,

pero sólo encuentro injusticia». 

Hoy al igual que entonces, Dios espera de nosotros. ¿Qué encontrará? En Jesucristo, cumplimiento de la promesa, Dios se hace vulnerable y nos entrega todo su amor y cuidado creando las condiciones propicias para el fruto de vida: obediencia y justicia. ¿Cómo respondemos?

Oración

Señor, queremos ser cosecha dulce conforme a tu trabajo en cultivo. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén.