8 de noviembre de 2017

Salmos 119.116-176

«165 Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.»  Salmo 119.165 (RV)

 

Es una verdad contundente decir que no puede haber paz donde hay injusticia.  Afirmar esto plantea el asunto de la paz, tanto en el plano personal como en el colectivo o comunitario.  Si deseamos encontrar la Paz es imperativo, precisamente, poder amar y deleitarse en y obedecer los mandatos y enseñanza de nuestro Dios.  Al leer esta Palabra, pienso que en eso consiste definitivamente el secreto de experimentar la Paz.  Nadie puede sentir ese estado del ser plena y profundamente si vive en desobediencia a los mandamientos de Dios.  Es imposible sentir paz si las obras del ser humano están manchadas de iniquidad.  Lejos de Dios, la vida puede tornarse en un derrotero de dificultades y situaciones que se convierten en amenazas y peligros para nuestra vida y familia.  Cuando nuestras acciones las guían sentimientos negativos, egoístas y malvados, a la larga atraemos mal para nuestra vida y los seres amados.  Los exponemos a los mismos peligros y amenazas.  Se puede tener de todo materialmente en la vida y no necesariamente como consecuencia del esfuerzo honrado.  En consecuencia, no hay paz, porque la maldad engendra maldad y esta, a la larga, nos impacta adversamente.  No obstante, disfrutar la Paz de Dios es consecuencia directa de vivir en integridad, justicia y amor.  Es el resultado que produce internalizar la ley de Dios y manifestarla en todas nuestras decisiones y acciones.  Si así vivimos, no tropezamos ni caeremos.

Oración

Señor, ayúdanos a deleitarnos en Tus mandatos y a ponerlos en práctica obedeciendo Tu Palabra.  Solo así podemos entrar por el camino de la paz integral que Tú nos ofreces.  Amén.