26 de julio de 2017

1 Reyes 18-19

«Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego?».  1Reyes 18.21ª

 

Practico el deporte del tenis.  En la rapidez del juego, no se puede claudicar a la hora de ejecutar un tiro.  No se puede pensar en dirigir la bola hacia la derecha y a la vez ejecutar hacia la izquierda.  El resultado provoca siempre un error.  La bola va fuera de las líneas o directamente a la malla.

Elías diagnostica con claridad el problema de las tribus del norte bajo el comando de Ahab y Jezabel.  Vivían en claudicación y ambivalencia.  La claudicación era seria porque se trataba de a quien adorarían… Cuestión de vida o muerte.

Creo que conocemos muy bien la ambivalencia en Puerto Rico.  Ocurre en todos los órdenes de nuestra vida.  Nos hemos acostumbrado a tener dos de casi todo.

La vida cristiana requiere decisión y rectitud.  Jesús dijo: Yo soy el camino, no un camino, ni uno de tantos.  La claudicación y la ambivalencia son la muerte de la verticalidad y la consagración.  En el Nuevo Testamento el concepto se plantea desde la tibieza que leemos en el Apocalipsis.  Se compara con el agua tibia que produce una sensación desagradable.  En la vida espiritual es mortal.

Aplica también a la vida de familia, matrimonio y crianza de los hijos.  Las corrientes de los tiempos post modernos nos retan a seguir firmes en los postulados bíblicos o nos doblegamos a la nueva tolerancia.  Ese giro nos plantea que toda conducta es permitida y aceptada sin oposición porque de lo contrario somos intolerantes y violadores de “principios”.

¿Estás enfrentando los retos del doble juego o de la ambivalencia?

 

Oración

Padre bueno, dame las fuerzas y la sabiduría espiritual para seguir las pisadas del maestro y no claudicar en el camino.  Amén.