Domingo, 18 de septiembre de 2016

Romanos 11.25-36

 

“¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios!  ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!  ¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero?” (Romanos 11:34-35 NVI).

Se cuenta de un niño, que sentado a los pies de su madre mientras ella bordaba, observaba el revés del bordado.  Solo podía ver nudos y empates de hilos de distintos colores y esto le resultaba muy confuso.  Varias veces en el día el niño increpó a su madre, pues no entendía por qué invertía tanto tiempo en aquella maraña de hilos que para él era un desorden.

Su madre con amor le respondía: “Ve a jugar un rato, y cuando termine mi bordado te sentaré en mi regazo y lo verás desde arriba”.  Una vez terminado el bordado sentó al niño en su falda y así, este pudo apreciar desde arriba el trabajo terminado.  ¡WOW!… Esta fue su expresión al ver lo bien definidos y coordinados que estaban los colores en el bordado y cuán bello era.  Su madre le dijo: “Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado porque no sabías mi plan.  Yo tenía un hermoso diseño, aunque tú no lo pudieras ver ni entender”.

La expresión final de Pablo en este capítulo once, bien podría equivaler a la de aquel pequeño niño: ¡WOW!… Porque el apóstol había intentado discernir y explicar la manera en la que Dios cumpliría el plan salvífico para Su pueblo, pero se dio cuenta de que el cómo y el porqué de algunas cosas está solo al alcance de Dios.  Así que responde en un acto de rendición, adoración y reconocimiento, afirmando que el ser humano nunca podrá entender completamente el poder, el amor y la gracia de Dios, que hacen posible el cumplimiento de Su plan en nuestras vidas.

Hay ocasiones en las que no entendemos las circunstancias que nos rodean y no podemos ni siquiera imaginar cómo Dios, a pesar de ellas, podrá cumplir Su propósito en nosotros.  Son esos los momentos en los que podemos entonar el coro de un bello himno que dice: “Tienes un plan y se cumplirá, mientras espero, Te voy a adorar.  Tienes un plan y se cumplirá, aun sin respuestas, yo siento Tu paz…”

 

Oración

Amado Dios, en este día me postro ante Tu presencia con sinceridad de corazón.  Como un ser humano frágil, reconozco que no tengo posibilidad alguna de entender Tus pensamientos y propósitos.  Confío en Tu fidelidad y en Tu poder.  Las circunstancias que me rodean pretenden debilitar mi fe en Tus promesas, pero me afirmo en que todas las cosas proceden de Ti, existen por Ti y para Ti, incluyendo mi vida.  ¡A Ti sea la gloria por siempre!  Amén.

Autor: Rvda. Migdalis Acevedo