25 de junio 2017

1 Samuel 9-11

«En esta ciudad hay un profeta a quien todos respetan».  1 Samuel 9.6ª (DHH)

 

“Esconde eso que ahí viene el pastor”.  Esa frase era común, cuando me criaba.  La decía quien estaba tomando alcohol o fumando en los famosos bares de entonces.  Cuando el pastor de la iglesia del barrio pasaba cerca, por respeto a lo que representaba, los amigos del bar se decían la frase.

Vino a mi memoria ese recuerdo cuando leí el verso seleccionado para esta meditación.  En la búsqueda de las asnas de su padre, Saúl y su criado llegaron hasta la ciudad en la cual vivía Samuel.  La descripción del criado sobre lo que representaba Samuel es muy elocuente.  La vida y el servicio de Samuel le ganaron un sitial ante el pueblo que dirigió por muchos años hasta que el mismo pueblo pidió la monarquía, como todos los pueblos circundantes.

Al correr de los años, muchas personas no demuestran el respeto por el pastor o la pastora de la comunidad.  Es producto de la sociedad “relajada” de hoy, en la cual no se le reconoce autoridad a muchas instituciones.  Estoy consciente que en ocasiones ese irrespeto es producto de malos ejemplos y acciones en detrimento de lo que decimos y creemos.

Aunque no seamos el pastor o la pastora, como cristianos, estamos en un lugar muy especial.  El mismo Señor nos puso allí.  No para creernos más o mejores, sino para dar ejemplo y servir con honestidad y respondiendo a Cristo, nuestro Señor.

¿Qué retos tenemos hoy, como hijos y siervos del Rey, para que el que nos ve y nos “lee” diariamente, reconozca en nosotros un valor de cielo?

Oración

Ayúdame a Señor a verbalizar y hacer lo que honra Tu Nombre y sirve de estímulo para que otras personas vengan a Ti.  En Jesús.  Amén.