15 de noviembre de 2017

Proverbios 3-4

 

«28No digas a tu prójimo: Ve, y vuelve, Y mañana te daré; Cuando tienes contigo qué darle. 29 No intentes mal contra tu prójimo, Estando él confiado de ti.»  Proverbios 3.28-29 (RV)

 

Este texto me remonta a la parábola del Buen Samaritano.  Siendo considerado impuro por el judaísmo, trascendió diferencias culturales y religiosas, para atender la necesidad del herido de muerte en el camino y al momento.  No escatimó costo, tiempo y amplitud de atenciones.  Vemos que este proverbio dice, que cuando tu prójimo viene a ti con una necesidad no le digas que venga luego, teniendo para darle.  Ser sabio implica practicar la misericordia con el prójimo extendiendo una mano de ayuda al momento.  Si tienes la posibilidad de ayudar, hazlo al momento y se pertinente.  Por otro lado, la Palabra nos invita a no traicionar la confianza que nuestro prójimo pone en uno/a.  Respondamos con integridad y transparencia en las relaciones humanas.  La sabiduría censura la mentira, el engaño, sacar ventaja, el fraude y toda actividad donde una persona se aprovecha sin escrúpulos de otra.  Practiquemos el bien en todas las dimensiones de las relaciones humanas.  Quien actúa así, demuestra que recibió la sabiduría y el conocimiento que proviene de Dios.  En nuestro tiempo vemos que se ha enfriado el amor y las relaciones humanas se han convertido en una transacción de costo – beneficio.  Se buscan conexiones para sacar ventaja personal.  Esto refleja la pérdida del temor de Dios y, por tanto, la sabiduría.  Hay que oponerse a relaciones humanas basadas en interés personal y utilitario.  Tenemos que fomentar el amor y la bondad como pauta de vida.  Establezcamos relaciones de amor y justicia con nuestro prójimo.

Oración

Señor, permite que nuestro mayor anhelo sea practicar el bien y no traicionar la confianza de nuestro prójimo.  Que nunca perdamos la oportunidad de servir y bendecir al necesitado.  Amén.