29 de enero 2017

1 Juan 2.3-28

El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo. 1 Juan 2.6 (DHH)

En una visita que hicimos a un hogar para la rehabilitación de adictos, vi un cartel con los nombres de los residentes.  Había columnas para identificar quién de ellos cumplía con las distintas normas establecidas.  Entre ellas, había reglas para medir el grado o nivel de santidad y espiritualidad… Puedo entender la rigidez de esos hogares, dado la población que sirven y lo que persiguen, pero…

Es más fácil cumplir con una lista de cotejo que evidencie lo que he “alcanzado” en mi vida espiritual.  Pero ese no es el modelo bíblico.  La gracia de Dios que nos alcanzó y sigue en nosotros, nos orienta hacia la vida que vivió Jesús.  Estamos llamados a ser “copiones” de ese modelo.  Desde luego, ese “copiarnos” no se logra solo con nuestro pensamiento.  Requiere la entrega, la devoción, el conocer las Escrituras y la oración constante para mantener el rumbo sin desviarnos.  Es que ser imitador de Cristo, como decía Pablo, no se logra por solo decirlo o pensarlo.  Requiere la acción decidida, de la mano de Dios, todos los días de nuestra vida hasta el final.

El mundo de la imagen de hoy, construye modelos que se imitan, sin conocerlos a profundidad.  A nuestro modelo lo conocemos en detalle.  La Biblia y la historia comprueban que no es modelo de pasarela pasajero, sino de modelo de salvación y vida abundante.

Cuando salgas esta mañana a enfrentar la vida, ¿cómo puedes evidenciar que imitas a Jesús?

Oración

Gracias Señor porque nos llamas a imitarte.  En el proceso, estás con nosotros y nos sostienes, dándonos las fuerzas para imitarte y honrarte en todo los que hacemos.  Amén.

Autor: Luis Montañez