4 de octubre de 2016

I Corintios 7.29-8.6

Ahora paso al asunto de los alimentos ofrecidos en sacrificio a los ídolos.  Es verdad lo que se dice: que todos tenemos el conocimiento de la verdad; pero el conocimiento hincha de orgullo, en tanto que el amor edifica la comunidad.  Si alguien cree que conoce algo, todavía no conoce como lo debe conocer (1ra. Corintios 8.1-3 DHH).

 

El amor y el conocimiento de Dios son fundamentos básicos del evangelio.  Es por esto que debemos ser cuidadosos en el uso que damos al conocimiento.  En ocasiones, algunas personas, por su vasto conocimiento, desarrollan una actitud de soberbia.  Esto obstaculiza que podamos aprender de Dios y de otras personas.  Pablo señala que el conocimiento verdadero se obtiene amando y conociendo a Dios.  El resultado de esto redundará en la edificación del cuerpo de Cristo.

El amor de Dios, como una experiencia del corazón, nos invita a mantenernos humildes.  No se debe presumir por conocimiento ni madurez cristiana.  Actuar en amor, es demostrar que somos conocidos por Dios, es decir, aprobados por Él.  Si pensamos ser “espiritualmente maduros” no debemos hacer tambalear al débil.  No podemos presionar a otras personas para que se sumen a nuestras estipulaciones.  Debemos estar seguros de que nuestras convicciones estén basadas en la Palabra de Dios, no en nuestras opiniones.  Es necesario resaltar que Dios no aprueba la altivez, ni la opresión e injusticia.  Por esto, si alguien hace decisiones acerca de sacrificios a los ídolos a base de su amor a Dios y al prójimo, y no a base de un mero conocimiento, esta persona se gana la sonrisa del Señor.

Conocidos por Dios.  Podemos conocer y ser conocidos por Dios, solo cuando nos parecemos a Cristo y mostramos Su amor.

Oración

Señor, Te rogamos que cada día podamos parecernos más a Ti.  Pedimos que Tu amor se manifieste en todo lo que hagamos.  Ayúdanos a tener una actitud de humildad.  En el nombre de Jesús.  Amen.

Autor: Gina Marrero