Sirviendo con sabiduría

4 de abril de 2016

San Mateo 25.14-46

Sirviendo con sabiduría

«De cierto os digo que, en cuanto lo hicisteis a mis hermanos más pequeñitos, a mi lo hicisteis.» (Mt 25.40)

Cuando el Hijo del hombre venga a juzgar a todos, pueblos y personas, individuos y familias, llamará a cuentas y pedirá explicaciones.  No se trata de pedir informes sobre planes y proyectos políticos, ni sobre disquisiciones filosóficas e ideas innovadoras, sino sobre acciones concretas, atendiendo a urgencias cotidianas impostergables: alimento, vestido, techo, medicinas, presencia y solidaridad, acompañamiento y apoyo.  No se trata de nociones brumosas y engañosas, sino de acciones concretas y prácticas.

Dependiendo de la respuesta categórica a la pregunta del Cristo poderoso, será el juicio a ser emitido.  Quien actuó con su prójimo, como si este fuera Cristo, quedará con la alegría y satisfacción de haber atendido al necesitado, respetando su dignidad humana y amando con verdadero amor.  Quien evadió su responsabilidad y escapó a su deber quedará marcado para el fuego eterno reservado para el diablo y los que le sirven.  Triste expectativa.

Oración: Señor, líbranos de la petulancia, de creer que por servir a los demás vamos a ser premiados como justos.  Dirígenos para servir a los demás con sabiduría y ternura, sin denigrar ni menospreciar a los necesitados.  Por Cristo oramos.  Amén.


Velad con diligencia

3 de abril de 2016

San Mateo 25.1-13

«Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.» (Mt 25.13)

En el Reino de Dios, la negligencia en el cumplimiento de nuestros deberes cristianos conlleva graves consecuencias, inclusive ser borrados nuestros nombres del libro de la vida.  El llamado divino es a ser proactivos y promotores del regreso del Señor para instaurar, de una vez y por siempre Su reino de justicia y de verdad, de amor y fraternidad, de rectitud y decencia.  Basta ya de injusticias, mentiras, desamor, odios, indecencias y de cristianos conformados al mundo impío, de cristianos viviendo dobles vidas, negligentes y descuidados.

Las vírgenes prudentes y diligentes de la parábola, después de la larga espera, entraron con el novio a la fiesta de bodas.  A las insensatas y negligentes se les hizo muy tarde.  Cuando quisieron entrar al gran salón de la fiesta, el mismo novio les dijo: «No os conozco».  Quedaron excluidas por su negligencia.

Así que, con humildad y reverencia, con temor y temblor, sigamos el consejo del Señor, oremos y velemos con tesón y firmeza, para que no seamos hallados desapercibidos y excluidos del banquete celestial.

Oración: Señor, yo quiero ser diligente, cumpliendo mis deberes cristianos, velando y orando, trabajando por tu reino que ha de venir.  No importa los sufrimientos por los que sea necesario pasar yo quiero perseverar fiel a Ti y a Tu palabra hasta el fin.  Aumenta mis fuerzas para jamás caer en negligencia.  Por Cristo.  Amén.


Con gran poder y gloria

2 de abril de 2016

San Mateo 24.29-51

Con gran poder y gloria

«Y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria…» (Mt 24.30)

Las familias, tribus, naciones y pueblos de la tierra necesitan gobernantes buenos, justos, generosos, prudentes, sabios y veraces.  La idea del retorno de Cristo «con gran poder y gloria», para asumir el gobierno del mundo, apunta a la inconformidad y el repudio hacia gobernantes enfermos de poder, ambiciones de grandeza y señorío imperial, con secuelas de frustración, dolor y sufrimiento para los gobernados, los pobres y necesitados de esta sociedad.

El Hijo del hombre que vendrá «con gran poder y gloria», no vendrá a aplastar, a destruir y acaparar, sino a llamar a cuentas, a juzgar como juez justo.  Cada quien será juzgado por sus hechos sombríos y por sus omisiones y negligencias. Y ese Hijo del hombre compartirá Su gloria y Su poder con los que han sido transformados en personas nuevas, con los que le han dicho con humildad: «Recíbeme, restáurame, vivifícame, sálvame y santifícame para ser tu siervo donde quiera y comoquiera sea necesario».

Oración: Gracias, Señor, porque de lo vil y lo menospreciado nos has escogido para compartir tu poder y tu gloria.  Señor, permítenos brillar para otros, estimulándoles a serte fieles en toda situación y circunstancia.  En el Nombre de Cristo oramos.  Amén.

 


Perseverando hasta el final

1 de abril de 2016

San Mateo 24.1-28

Perseverando hasta el final

«… el que perseverare hasta el fin éste será salvo.» (Mt 24.13)

Durante la última visita de Jesús a Jerusalén, para confrontar a los líderes religiosos de su pueblo con su palabra transformadora y retadora, le habló a sus discípulos sobre el fin de los tiempos. Jerusalén sería destruida y no quedaría en pie «piedra sobre piedra». Esta profecía se cumplió en el año 70 d.C.

Después de esta conversación, Jesús salió de la ciudad hacia el monte de los olivos, donde solía retirarse a orar. Allí los Discípulos le pidieron más detalles sobre el fin de los tiempos. El cuadro que Jesús pintó fue sombrío: falsos cristos y profetas, guerras, pestes, hambres, terremotos, persecución y muerte de cristianos, desamor, odios y rencillas. Pero no faltarían fieles que perseverarían hasta el fin, para que el Evangelio del reino fuera predicado en todo el mundo.

Nos asustan los tiempos que vivimos, pues se parecen mucho a lo que Jesús explicó a sus discípulos hace veinte siglos. Pero el llamado de Dios está en pie y vigente: es necesario perseverar fieles al Señor y a sus promesas hasta el fin y obtendremos «la corona de la vida».

Oración: Te pedimos, Señor, que nos sigas acompañando y afirmando en nuestra vocación cristiana siendo fieles, no importa los tiempos difíciles que vengan a este mundo, siempre proclamando el Evangelio con nuestra vida y testimonio. En el nombre de Jesús oramos. Amén.


La gran pregunta

22 de marzo de 2016:

Mateo 16.13-17.13

 

La gran pregunta

«Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mateo 16.15 - VRV)

 

En algún momento de la vida todos debemos enfrentarnos a esa pregunta de Jesús: «Y, vosotros, ¿quién decís que soy yo».  Se trata de decisión, de elección y tal vez confrontación.

Esto es así, porque el lugar escogido por Jesús para dirigir la pregunta a los discípulos es Cesárea de Filipos.  Ésta se reviste de especial importancia, debido a que ese lugar estaba invadido por templos paganos.  Se mencionan por lo menos catorce de estos templos.  La atmósfera exhalaba aliento a idolatría.  Y, no solo esto, cerca de ese lugar se encontraba una caverna profunda donde se decía que en había nacido «Pan» el dios de la naturaleza.  Había también un gran templo de mármol blanco construido a la divinidad del César.  De modo, que ahí está Jesús.  En medio de un escenario de fidelidades comprometidas con los dioses de la época, Él pregunta «quién dicen ustedes que soy yo».  El carpintero de Galilea, sin riquezas de este mundo, con doce hombres sencillos a Su lado y seguro de que la gente de la ortodoxia estaba tras Él, tocaba las conciencias motivándoles a que le identificaran.  Es como si Él les estuviera invitando a compararle contra el trasfondo de las religiones  y se decidieran en favor suyo.

Hoy posiblemente, tenemos igual o mayor número de corrientes religiosas.  Las personas están, en su mayoría, embebidos en el deseo de obtener, poseer riquezas, fama y poder.  Los ídolos de este mundo se levantan con fuerza y reclaman soberanía absoluta sobre las personas y sus vidas.  Nuevamente, contra ese trasfondo y en un escenario de marcado materialismo, Él vuelve a preguntar: «¿quién soy yo para ti?».  ¿Qué respondes?

Oración: Señor, cuando pienso en quién eres para mí, me emociono.  Eres la luz de mi vida, iluminando siempre mi caminar.  Has estado a mi lado en todo momento, te reconozco como mi Compañero.  Has enjugado mis lágrimas, convirtiéndote en mi Consolador.  ¡Cuánto enseñas a mi conciencia, Maestro Divino!  Anhelo el gran día cuando esté en Tu presencia y pueda abrazarme a ti, Salvador de mi alma.  Amén.

 

Autora: Rvda. Patria Rivera


Fuerzas para el camino

21 de marzo de 2016

Mateo 15.29-16.12

 

Fuerzas para el camino

«Y Jesús, llamando a sus discípulos dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, son sea que se desmayen en el camino».  (Mateo 15:32 - NVI)

 

Toda la atención de Jesús siempre estuvo y está sobre las personas.  Sobre aquellos que se acercaban a escucharle y Él, a su vez, veía sus necesidades.  Darse cuenta de la necesidad de una persona que está frente a nosotros, es de humanos.  Ver la necesidad de cada persona que forma el conjunto de una multitud de cuatro mil personas, es divino.  Jesús vio que la gente que le escuchaba con tanta hambre espiritual, a su vez experimentaba hambre física.  Jesús sabe distinguir todo tipo de hambre que pueda surgir del ser humano.  En esa ocasión, lo resolvió multiplicando lo que entre ellos había: siete panes y unos pocos pececillos.  De esa forma, sació el hambre que les apremiaba y les permitió alimentarse para que pudieran tener fuerzas para el camino de regreso a sus casas.

También, da fuerzas para el camino de la vida.  Conoce que éste puede tornarse extenso, tormentoso e incierto.  Es por eso, que siempre reunía a los hombres a Su alrededor para alimentarlos, fortalecerlos y animarlos.  Créame, el Señor atiende y responde al más ínfimo suspiro que usted pudiera exhalar, expresando el cansancio y fatiga que el diario vivir genera.  Ni un solo suspiro suyo queda sin Su atención.

Edersheim hace notar que Jesús cuando terminó su ministerio en Galilea, lo concluyó con la alimentación de los cinco mil; luego, la alimentación de cuatro mil personas, finalizando así su ministerio entre los gentiles.  Y, concluye con la última cena, cuando llega a la  etapa final de sus días en carne entre los hombres.

Ofreció pan.  Y, finalmente, se dio a Sí mismo como el pan vivo que nos fortalece cada día.

 

Oración: Maravilloso Señor, cuán agradecidos estamos de Tu compasión y misericordia.  Gracias por la manera como nos amas y nos cuidas.  Ayúdanos a ser cuidadosos buscando en Ti cada día las fuerzas para caminar en este mundo tan lleno de obstáculos.  Que Tu fortaleza nos mantenga en pie y nos dé esperanza hasta el final de nuestros días sobre la tierra.  En Jesús nuestro Salvador.  Amén.

Autora: Rvda. Patria Rivera


¡Huye de la contaminación!

20 de marzo de 2016

Mateo 15.1-28

¡Huye de la contaminación!

«Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona».  (Mateo 15:18 - NVI)

 

Posiblemente, hubo un tiempo en que la humanidad vivíamos sin la información de los cambios del medio ambiente.  En este momento histórico, hay expertos en estudiar la contaminación del agua, los aires y del entorno en general.  Estos afirman que toda contaminación se debe a sustancias perjudiciales o aumento descontrolado de los recursos, produciendo desequilibrio y, finalmente, destrucción.

Toda contaminación ha mostrado ser dañina.  Jesús habló de una especialmente nociva, porque altera lo más valioso que está sobre la faz de la tierra: el hombre.  Lo contamina desde sus adentros, desde las profundidades de su alma.  Él señala que hacemos bien en atenderla, porque es una amenaza para nuestra salud emocional, mental y espiritual.  ¡Cuánto laceran los pensamientos de coraje, de maquinación, de sospecha y desconfianza!  Jesús les llama «malos pensamientos».  El alcance de esta contaminación interior puede apreciarse en el deterioro de la salud mental.

En un estudio realizado por los médicos psiquiatras en Puerto Rico, afirmaron la prevalencia de enfermedades de salud mental, estimando un 50 % de la población afectada por alguna condición.  En otras estadísticas manejadas por la Academia, señalaron que el 25% de la población podría estar afectada por trastorno de ansiedad, un 6% por bipolaridad, mientras que un 48% tendría alguna condición psiquiátrica en algún momento de su vida.

Cualquiera sea la lectura profesional, siempre queda una puerta abierta y dispuesta por nuestro Señor.  Una esperanza que nos alienta a llevar nuestros pensamientos cautivos a Él.  De esa forma, no prevalecerá el pensamiento contaminante, dañino y perjudicial, si le pedimos que ponga en nuestra mente Sus pensamientos.

¡Queremos huir de toda contaminación, muy especialmente de la que afecta nuestro modo de pensar!

 

Oración: Padre bueno, en cuya presencia estoy.  Concédeme la gracia de vivir tan cerca de Ti que pueda tomar de tus pensamientos y hacerlos míos.  Que dentro de esta pobre y raída humanidad donde resido, pueda disfrutar del brillo de Tu presencia dentro de mi ser manteniéndome puro en pensamiento, palabra y obra.  En Cristo el Señor lo pido todo.  Amén.

 

Autora: Rvda. Patria Rivera


¡Cálmense!

19 de marzo de 2016

Mateo 14.13-36

¡Cálmense!

Pero Jesús les dijo enseguida: «Cálmense, soy yo, no tengan miedo».  (Mateo 15.27 - NVI)

 

Hace algunos días visité a una dama cristiana, quien se encuentra padeciendo de Alzheimer.  Me apenó, porque durante la visita se mantuvo con los ojos cerrados.  Cuando comenzamos a leer la Palabra, ocurrió algo hermoso.  Ella sonrió, abrió los ojos y se puso en pie.  Leíamos el conocido pasaje de Jesús caminando sobre las aguas.

Esta mujer retenía en su memoria la maravillosa intervención de Cristo en aquella noche tormentosa, cuando los discípulos se esforzaban por mantener la barca a flote y la lucha se hacía ardua por la fuerza de los vientos.  Aquella era una noche de desesperación.  La experiencia que, estaban viviendo demandaba de ellos una fuerza física y emocional que ya no tenían.  La escena, entonces, se complica con la presencia de lo que ellos describen como un fantasma.  Sin embargo, no distinguieron bien.  Eso suele suceder cuando la turbación nos embota los sentidos.  Hay momentos cuando la vida se nos convierte en una lucha desesperada con nosotros mismos, con nuestras tentaciones, nuestras penas, nuestras decisiones.  También, con aquellos a quienes amamos.  Y, en ocasiones, con nuestros trabajos.

El Maestro se acercó diciéndoles: «Cálmense, soy yo, no tengan miedo» y les socorrió.  Siempre actúa así.  Es por eso, que este relato es algo más que una historia del pasado sucedida en Palestina.  Es símbolo y señal inequívoca de Su modo de proceder.  No nos deja solos en nuestras luchas.  Mayor aun, cuando sentimos que ya no podemos más.

¿Sería esto lo que experimentó la hermana de la cual les hablé?  Creo que sí.  Jesús la despertó de su letargo y ella le sonrió.

 

Oración:

Señor, a veces, siento que las luchas de la vida ahogan mis deseos de vivir.  La ansiedad convierte mi vida en una miseria.  Por lo tanto, acudo a Ti.  De la manera como viniste hacia los discípulos en esa noche oscura y difícil, allégate a mí ahora.  Calma mi agitado corazón llenándolo de Tu paz.  De igual forma, pido por aquellos que Te desconocen y aun no te han visto caminar sobre las aguas tormentosas de la vida.  En Jesús hemos orado. Amén.

Autora: Rvda. Patria Rivdea


Hallazgo Insuperable

18 de marzo de 2016

Mateo 13.44-14.12

Hallazgo Insuperable

«El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo».  (Mateo 13.44 - NVI)

 

El 19 julio del 2012 fueron extraídos del fondo del mar los restos de una embarcación de la Segunda Guerra Mundial, hundida en febrero del 1941.  Ésta contenía un valioso cargamento de más de 200 toneladas de plata.  Su valor aproximado era de 1000 millones de dólares; al momento, el mayor tesoro extraído de las profundidades del mar.  A este hallazgo, se suman muchos otros encontrados en diversos lugares, como, sótanos, áticos y tumbas.  Las personas que los han hallado afirman haber sido impresionados con el descubrimiento, sintiendo profunda alegría y entusiasmo.

Jesús utiliza la experiencia del hallazgo de un tesoro para hablar del Reino de Dios.  Para los oyentes, la idea era conocida.  La mejor forma de esconder dinero era enterrarlo; pero en un país donde la guerra era común, nada estaba seguro.  Por lo tanto, Jesús dice que un hombre, para su sorpresa, descubrió un tesoro.  La emoción lo embargó.  Sabiendo que lo que había encontrado era muy valioso, lo volvió a esconder; de manera que pudiera vender todas sus propiedades y con lo obtenido adquirir el terreno que guardaba una fortuna mayor.

Hallar un tesoro puede presentársenos en un momento de iluminación o un despertar cuando de pronto entendemos, deseamos y solo queremos hacer la voluntad de Dios.  Es así cuando nos damos cuenta de cuán vanas son las posesiones materiales, cuán fugaz y breve es la vida.  Es cuando entendemos que vivir para Cristo es la mejor forma de vida.  Y morir en Él es la mayor gloria que ser humano pudiera obtener.

 

Oración: Dios, en Tu bondad infinita has provisto para que, pobres e indignos como somos, pudiésemos encontrarte.  Te muestras tan visible como la luz del Sol, esperando que cada persona sobre la faz de la tierra pueda verte.  Permite que hoy sea día de encuentro, día del gran hallazgo.  Y sean muchos los que hoy puedan abandonar los tesoros menores que finalmente se desvanecerán.  En Tu bendito Nombre oramos.  Amén.

 

Autora: Rvda. Patria Rivera


Poder transformador

17 de marzo de 2016

Mateo 13.18-43

Poder transformador

Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»  (Mateo 13:33 - NVI)

¡Cuán importante era para Jesús dar a conocer Su reino!  Como buen maestro, se valió de muchas imágenes para poder ilustrarlo, todas ellas conocidas por Sus oyentes.  Vivían en una sociedad donde era común el cultivo de trigo, por lo tanto, la elaboración del pan.  En palestina se horneaba en los hogares.  ¡Quién no sabía que debía mezclar levadura con harina para hacer pan!  La levadura era un trozo de masa fermentada.  Y aunque en la mente de los oyentes la fermentación la relacionaban con la putrefacción o con algo malo, Jesús la utiliza.  Pudo haberlo hecho con la intención de llamar la atención de los oyentes, para despertar interés y tomar toda su atención.  Es entonces cuando Jesús utilizó este evento de la cotidianidad para hablar del poder transformador de Su reino.

Es como si les hubiese dicho: «ustedes saben que cuando se hornea pan sin levadura, éste es seco, duro y de mal sabor.  En cambio, cuando le añade levadura el pan es esponjoso, poroso, suave y de buen sabor.  Así que la introducción de la levadura produce transformación en la masa.  De la misma forma, la introducción del Reino produce transformación en la vida».

¿Por qué el Reino de Dios transforma?  Porque está establecido sobre las bases del amor real.  Porque éste a su vez provoca que los miembros del Reino se amen con un amor distinto, el amor que viene del Padre.  Porque da valor a la persona humana, haciendo de cada uno ellos igualmente valiosos; sean enfermos, viejos, jóvenes, cultos e incultos, ricos o pobres, inteligentes o retrasados.  El Reino de Dios no elimina o descarta personas, mayor aún, Jesús tomó a un niño y lo colocó en medio del mismo.

Es por eso que hacemos bien, si orando pedimos: ¡Venga Tu Reino!

Oración: Señor, trae ahora a mi memoria a todas aquellas personas que necesitan conocerte.  A mis amigos, a miembros de mi propia casa que viven fuera de tu Reino y que por esa razón sufren.  Has que al pensar en ellos yo pueda sentir sus cargas y, a la vez, me vuelque en el empeño de acercarlos a Ti.  Que nuestro corazón arda de pasión por la expansión de Tu Reino.  Amén.

Autora: Rvda. Patria Rivera