30 de julio 2017

2 Reyes 4-5

«Uno de ellos salió al campo a recoger algunas hierbas, y encontró un arbusto silvestre del cual tomó unos frutos, como calabazas silvestres, con los que llenó su capa.  Cuando volvió, los rebanó y los echó dentro del guisado, sin saber lo que eran».  2 Reyes 4.39 (DHH)

Into the wild es una película biográfica del 2007 sobre un joven de clase media que rompe con su presente y comodidades para vivir en contacto con la naturaleza.  Solo, sin posibilidad de regresar en un paraje de Alaska, muere al comer raíces y plantas que tenían veneno.  Confundió la planta buena con la venenosa.

Uno de los profetas que compartían una comida con Eliseo, rebanó lo que creía eran calabazas buenas y las echó en un guisado.  Al comerlo se dieron cuenta de que la comida estaba envenenada… La intervención del profeta y el poder de Dios salvaron la comida y posiblemente la vida de los profetas.

Tenemos que tener cuidado de lo que echamos en la “olla del sancocho” de nuestra vida.  La proliferación de las vías de comunicación veloces de hoy, nos exponen a todo tipo de ideas, conceptos y modalidades.  Parecen ser inofensivas, pero son “calabazas silvestres” que parecen genuinas.  ¡Cuidado!

No hay sustituto a la sabiduría y dirección que encontramos en la Palabra de Dios.  Estoy claro que muchas personas la cuestionan y le restan validez, pero el creyente en Cristo que ha bebido y comido de ella sabe que es fuente de vida.

Alguien puede afirmar hasta, la saciedad, que la fuerza de gravedad no nos afecta.  Pero la intensidad y continuidad de esa afirmación no cambia la realidad de su efecto en nosotros.

Ocurre lo mismo con la Palabra de Vida.

¿Qué rebanas y echas en tu guisado?

Oración

Gracias Señor por la sabiduría que encontramos en Tu Palabra.  Queremos beber y comer de ella todos los días.  Amén.