24 de enero de 2017

1 Pedro 5

Compórtense no como si ustedes fueran los dueños de los que están a su cuidado, sino procurando ser un ejemplo para ellos. 1 Pedro 5.3 (DHH)

 

En una mesa, compartiendo con líderes y pastores, uno de ellos dijo, refiriéndose a un joven de su iglesia: “lo mandé a estudiar esto para que después haga tal cosa”.  Le pregunté, ¿cómo que lo mandaste a estudiar?  ¿La iglesia le paga?  Me dijo: “No. Es un joven de la iglesia al que orienté sobre sus estudios…”  Me pareció curiosa su forma posesiva de hablar.

A los dirigentes, Pedro les advierte que no son dueños de aquellos bajo su cuidado.  Los líderes son una influencia muy necesaria para la vida de las ovejas que atienden, pero no las controlan.  Las ayudan a crecer y a desarrollarse, las orientan sobre las mejores posibilidades para el futuro, les advierten de peligros, pero no toman decisiones por ellas.

Nuestra Iglesia en PR ha sido bendecida con jóvenes talentosos.  Son un hermoso abanico multicolor de posibilidades de desarrollo y crecimiento.  Necesitan de nuestra guía y acompañamiento para que alcancen su pleno potencial.  No alcanzar el potencial que Dios les ha dado, es pecaminoso.

El pago por esa labor de nutrir para el crecimiento la dará el Pastor principal, en su momento, como dice Pedro.

¿Ha puesto el Señor personas jóvenes bajo tu cuidado para influenciar y guiar?  Disfrútalo y agradécelo como un hermoso privilegio divino, pero recuerda, no son tu posesión.  Camina rectamente para que tu influencia en ellos se adhiera como buen perfume que perdura.

Oración

Gracias Señor por las personas que tienen influencia sobre jóvenes en crecimiento y desarrollo en la iglesia.  Ayúdalos a dar la palabra correcta y a entender que el dueño de sus vidas eres Tú y que su futuro está en Tus manos.  Amén.

Autor: Luis Montañez