26 de abril de 2017

Levítico 26-27

«3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, 4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto». Levítico 26.3-4

 

La Biblia nos presenta varias leyes que tienen que ver con nuestra relación con Dios.  Cuando nuestra relación con Dios es la correcta, no hay dificultad con las relaciones humanas.  Hay gran bendición cuando obedecemos a Dios, nuestra responsabilidad es andar, guardar Sus mandamientos y ponernos en obra.  La palabra andar se utiliza en el Antiguo Testamento para indicar costumbre de vida.  Es hacer de nuestro día a día una adoración a Dios con nuestra obediencia.  Esta acción se convierte en costumbre que no trae malestar a nuestra vida.

La obediencia a Dios trae consigo grandes bendiciones que caen como lluvia y nutren nuestra vida.  Hay abundancia de fruto en el corazón que obedece a Dios y cumple con el mayor mandamiento, “Amarás a tu Dios con todo tu corazón, alma y mente: y a tu prójimo como a ti mismo”.  Cuando obedecemos este mandato y lo hacemos parte de nuestra vida diaria, hay bendición.

Es Dios quien concederá estas bendiciones a Su pueblo obediente y afirma Su poder y Su buena voluntad en nuestras vidas hoy.  No hay duda de que Dios cumplirá Su pacto con nosotros fielmente.  ¿Habrá algo imposible para Dios?

 

Oración

Buen Dios y Padre nuestro.  Eres Dios fiel a Tus promesas y Te damos gracias por Tus bendiciones.  Te pedimos que nos ayudes a ser obedientes a Tus mandatos y que nuestros actos reflejen amor.  Permite que la abundancia de Tus bendiciones, alcancen a aquellos que la necesiten y que nosotros seamos Tus instrumentos.  Te lo pedimos en el nombre de Jesús.  Amén.