7 de diciembre de 2016

1 Tesalonicenses 5

También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. (1 Tesalonicenses 5.14 RVR)

 

¡Auxilio!  ¿Recuerda la última vez que necesitaba ayuda en alguna tarea o un buen consejo?  ¿Ha tenido que enfrentar algún peligro o dificultad sin ayuda?  ¡Con que gusto vemos llegar la ayuda que necesitamos en momentos como estos!  En 1 Tesalonicenses 5.14 está contenido el mandato de alentarse mutuamente.  Pablo ofrece varios ejemplos de cómo podemos animar a otros.

El texto bíblico menciona a personas ociosas, de poco ánimo y débiles.  Debemos recordar que hay personas que son temerosas en cuanto a actuar, por lo que necesitan ser estimulados.  También, habrá gente que no puede marchar al ritmo de los demás.  Así que, necesitarán una ayuda directa y personal.  Figurativamente hablando, habrá que levantarlos, sostenerlos y llevarlos.  Es como esa historia de una niña pequeña que iba cargando a su hermano menor.  Alguien le dijo: “Pequeña, ¿no es demasiado pesado ese niño para ti?” A lo cual ella respondió: “No… Es mi hermano”.

Hay muchos creyentes que necesitan que alguien ponga la mano en su hombro y le diga: “Hermano, tú puedes hacerlo.  Estoy orando por ti.  Recuerda que Dios tiene grandes planes contigo… sigue adelante”.  Unas palabras como éstas, significan mucho para aquel que está desanimado.  Todos, en algún momento, nos hemos sentido débiles, por lo que necesitamos ayuda para superar ese estado de ánimo.

Por esto, debemos recordar que nuestro auxilio perfecto viene de Dios.  El Espíritu Santo completará Su obra en nosotros y llenará cualquier diferencia entre lo que somos y lo que deberíamos ser.

Pidámosle a Dios hoy, que nos ayude a alentar a otros con palabras y hechos que les consuelen y sostengan.  ¡No hay llamado más noble!  ¡Anima a alguien hoy!

 

Oración

Dios, Tú eres nuestra fortaleza.  Ayúdanos para que podamos ser de bendición a otras vidas.  Permite que en nuestras acciones estén reflejados el amor y la paz.  Por Jesucristo.  Amén.

Autor: Gina Marrero