3 de diciembre de 2017

Cantares 5.2-8.14

«¡No hay mares que puedan apagarlo, ni ríos que puedan extinguirlo! Si alguien se atreviera a ofrecer todas sus riquezas a cambio del amor, no recibiría más que desprecio».

Cantares 8.7 (TLA)

Enmarcado en una experiencia de gratitud congregacional y testimonios, ella se levantó con su acostumbrado porte y elegancia, y con paso firme y resuelto llegó al púlpito para dar gracias a Dios. Ella, un elocuente testimonio de la gracia transformadora de Dios, compartió sin reparos sobre su vida pasada para luego poner el acento y la exclamación en lo que Dios hizo y sigue haciendo en su vida y la de su hermosa familia. 

Entre el Amén, el Gloria a Dios y el Aleluya, le siguió su esposo en gratitud y testimonio. Un hombre con orgullo santo hizo lo mismo que su esposa, pero con un contenido diferente. Él nació en la vida de la iglesia y en ella ha permanecido hasta hoy. Como dijo alguien alguna vez: «Todos sus pecados han sido en la iglesia». Él puntualizó que, aunque sus pecados habían sido «aun permaneciendo en la iglesia», en principio, su historia no era distinta a la de su esposa. Pues, había estado en igual condición de separación de Dios. 

Él no hizo diferencia entre su pasado y el de su esposa. Él se abrazó a Dios y en un acto de perdón y amor sublime, se abrazó también a su esposa. Con sus palabras y su acción le ofreció vida e interpretación a unos versos del poema hecho texto: 

«Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.
Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,
De cierto lo menospreciarían». (Cantares 8.7 RVR1960)

¡Cuán grande amor! Pocas veces he visto tanta ternura y amor manifestado de una manera tan rica en testimonio y enseñanza. Su amor me cubrió y me hizo pensar en una sola referencia: Dios, el Emanuel, Quien descendió por amor y nos enseña como dice el villancico Santa la Noche. 

«Nos enseñó a amarnos unos a otros. Su ley amor, su evangelio trae paz». 

¡Ese es el amor del Dios que es amor! 

Oración

Señor, ni lo imaginable ni lo inimaginable, podrá desvanecer la fuerza de tu amor. Ayúdame a vivir en tu amor con intensidad. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén.