Rvda. Patria Rivera

Pastora Jubilada

La urgente necesidad de ser guiados por el Espíritu Santo

Entonemos el cántico “Más allá del horizonte”

 Más allá del horizonte y de las nubes, habita un Rey. 

Más allá de la alta esfera, la luna, las estrellas, vive Jehová.

Sobre su trono sublime, los Serafines adorando están.

Y los veinticuatro ancianos dicen Santo, Santo, Santo, a su majestad.

//Y su gloria está aquí, y su gloria está sobre mí.

Él me llena de su poder, solo quiero adorarlo a Él.//

Lectura bíblica: Mateo 28.16-20  

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 

17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 

20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

Oración de acción de gracias por la presencia del Señor

Cantemos al Señor: 

El Espíritu de Dios está aquí y se está moviendo

El Espíritu de Dios está aquí y yo lo siento.

//El Espíritu de Dios me llena, el Espíritu de Dios me levanta,

El Espíritu de Dios me da vida; y me hace feliz.//

Oración de intercesión:

  • Para que más personas se comprometan a compartir el mensaje del Evangelio (Mt.9.38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a si mies)
  • Para que el Señor provea gente buena y sensible en las fronteras de todos los países.
  • Por los cristianos perseguidos por su fe.
  • Por los que tienen el liderazgo en las distintas esferas de poder, que traten con humanidad y caridad a su prójimo.
  • Para que Dios de sabiduría a los que manejan la economía mundial.
  • Para que se detenga toda plaga.

Entonemos el cántico “No hay nadie como mi Dios, no hay nadie”

//No hay nadie como mi Dios, no hay nadie//

 Yo le amo, Él me ama. Yo le pido, Él me da.

Yo le llamo, Él me responde. Contesta mis  peticiones.

Lectura Bíblica: Juan 16.7-12,14 

« Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 

14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber». 

Meditemos

Desde que comenzó la cuarentena por la pandemia del Coronavirus, mi esposo y yo decidimos plantar un huerto en un predio de la finca. Inmediatamente nos sentimos «huerteros», como les denomina el agrónomo Rey Santiago. Pero creo que nos dimos el título de manera apresurada. ¡Cuánto tiene que saber un  huertero!

Todas las plantas necesitan agua, pero no todas la misma cantidad de riego. Todas necesitan la luz del Sol, pero no todas en la misma intensidad. Todas las semillas prometen dar fruto, pero no todas responden de la misma forma. Todas requieren cuidado. De una u otra forma, necesitan guianza. 

Tomemos por ejemplo, la planta de tomate. Su tronco es quebradizo, por lo que necesita ser entutorada. ¿Qué significa? Justo al lado de su tronco en desarrollo se le entierra una vara larga y fuerte, llamada Tutor. La planta estará pegada a su tutor cuando sople el viento y esté expuesta a ser arrancada por su fuerza. Cuando la lluvia deje caer su peso en las  frágiles hojas, la fuerza del Tutor la mantendrá erguida, aunque pierda algunas de ellas. Cuando el fruto comience su desarrollo éste puede crecer con liberalidad, no importa cuán pesado sea el tomate, el Tutor le dará fuerzas para sostenerlo. El tutor le dará dirección, guiándola hacia donde debe ir. ¿Qué sucedería si no fuese entutorada? Desprovista del mismo se arrastraría y no tardaría en podrirse, solo quedaría hojarasca seca, terreno inutilizado donde pudo haber habido una hermosa planta llena de fruto.

¡Qué le parece! Nuestra vida no dista mucho de la planta de tomate. Necesitamos un tutor! !Necesitamos ser entutorados!  Jesús se quedó con nosotros en la persona del Espíritu Santo. Él conoce cuán frágiles somos. ¡Cuántas amenazas contra nuestro bienestar, seguridad y tranquilidad! Tal vez usted pudiera mencionarlas. De igual forma puede no solo mencionar, sino afirmar, que tenemos, poseemos, somos partícipes de la más grande bendición: ¡El Espíritu Santo de Dios nos acompaña, dirige y sostiene! « Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad».

Nuestra urgente e imperiosa necesidad no es una vacuna ni que se acaben las enfermedades. Tampoco que la economía se robustezca, (no descartamos que eso sea favorable), nuestra prioritaria, imperiosa e impostergable necesidad es abrazarnos de nuestro fuerte y amoroso Tutor, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿Lo estás haciendo? 

Oración de entrega y confianza

Entonemos el cántico: Conozco a un hombre de poder 

Conozco a //un hombre de poder//

Que me ayuda a luchar, me ayuda a vencer,

Su nombre es Jesús.

//El es fuerte más que el viento, su gloria más que el  mar,

Nunca termina su amor, en Él puedo yo confiar.//