5 de septiembre de 2017

Esdras 1-2

 

«Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén. Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, además de todo lo que se ofreció voluntariamente». Esdras 1.5-6 (RVR1960)

 

Esdras comienza partiendo desde donde culminó 2da de Crónicas. Después de un final sorprendente tejido por el mandamiento: «me ha encargado que le construya un templo en la ciudad de Jerusalén, que está en Judá», y el desafío: «Por tanto, cualquiera que pertenezca a Judá, vaya a Jerusalén a construir el templo del Señor». ¡Dios habló! Lo hizo a través de su Espíritu, reyes, profetas, líderes del pueblo y el pueblo mismo. Pero en esta ocasión lo hizo a través del decreto que ordenó a Ciro, rey de Persia. Ahora es hora de la respuesta. 

La voz de Dios es un llamado a la confianza. A buscar con entusiasmo teniendo nuestra prioridad clara: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia». En medio de la necesidad tengamos cuidado de seguir buscando y ofreciendo de aquello que nos sobra y no hace falta. ¡Dios ha hecho el camino! «Quien haya de vosotros de su pueblo, sea Dios con él, suba… y edifique». 

El espíritu de Dios, al igual que como pasó con los jefes de las casas, los sacerdotes y levitas, despierta hoy el espíritu de la Iglesia para que se levante y edifique en amor y servicio. Y todos los que son testigos querrán ser parte con la ofrenda de sus dones para juntos responder y hacer a la ¡gloria de Dios!

Oración

Espíritu de Dios, despierta nuestro espíritu para discernir Tu voluntad en este tiempo. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén.