2 de marzo de 2016

Mateo 2

«Y postrándose le adoraron.» -Mateo 2.13b

 El Rey Herodes, conocido por sus obras como «el Grande», tipifica la ambición de poder y autoridad para ejercerlo contra los débiles, los vulnerables, los inocentes.  Frente a este Rey judío, vendido a los intereses imperiales de Roma, se destacan unos sabios, venidos del oriente, que buscaban al Rey de los judíos, recién nacido, con la intención de adorarlo.

¡Qué extraño!  Los extranjeros, estudiosos de los astros, buscan al Rey para adorarlo, mientras uno de los suyos, nada menos que el Rey en funciones, lo busca para matarlo.  Prevalece el propósito de Dios; los sabios encuentran al niño en Belén de Judea, acompañado por sus padres, y cumplieron el objetivo de su largo viaje: se postraron, le adoraron y le ofrecieron presentes.

Extraño, los sabios gentiles, siguiendo instrucciones del Dios viviente, regresan gozosos a su tierra por otro camino, quedando Herodes atrapado en su altanería y mala voluntad.

Oración

Señor, deseamos, como los sabios de oriente, adorar a Jesús como nuestro Rey y Señor.  Porque en él se encarnó la sabiduría de salvación, que nos libera de la ambición de poder y deseos mezquinos.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén

Autor: Rvdo. Luis Del Pilar