22 de marzo de 2017

Génesis 44-45

«Pero José les dijo: — Acercaos ahora a mí. Ellos se acercaron, y él les dijo: — Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios.  Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros». Gn 44.4-5 (RV95)

José perdonó a sus hermanos.  Rompió las cadenas de injusticias decidiendo por la justicia restauradora y liberadora.  Venció el amor, no la venganza y el odio.  «No os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros»; es la expresión de una persona sanada por Dios, que desea ser de bendición aún a aquellos que le hicieron mal.  Es también el reconocimiento de un Dios misericordioso que guía la vida y guarda a los Suyos aún en momentos de angustia.

Vemos aquí lo que en el Nuevo Testamento el apóstol Pablo dice a la iglesia en Roma: «Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Ro 8.28).  Como creyentes y personas que deseamos agradar al Señor, mantengámonos en fidelidad a Dios, aún en pese del mal que nos hagan.  Resistamos el deseo de venganza y no claudiquemos, pues Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo (Mt 28.20b).  Hagamos como Cristo, perdonemos y vivamos en amor.  El consejo de Dios es a que: «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (Ro 12.21).

Oración

Padre eterno y bueno, en Ti está nuestra vida.  Te rogamos que cuides nuestra mente del enojo, la amargura y el odio hacia aquellos que nos han hecho daño, que podamos perdonar. Ayúdanos a vivir en Tu justicia y a romper los lazos de los malos pensamientos y la venganza que esclavizan aún más.  En el nombre de Cristo, que perdonó en la cruz Te lo pedimos.  Amén.