3 de septiembre de 2017

2 Crónicas 32-33

«¡Cobren ánimo y ármense de valor! No se asusten ni se acobarden ante el rey de Asiria y su numeroso ejército, porque nosotros contamos con alguien que es más poderoso. Él se apoya en la fuerza humana, mientras que nosotros contamos con el Señor nuestro Dios, quien nos brinda su ayuda y pelea nuestras batallas. Al oír las palabras de Ezequías, rey de Judá, el pueblo se tranquilizó».  2 Crónicas 32.7-8 (NVI)

 

«Después de semejante muestra de fidelidad por parte de Ezequías…» hizo su presencia Senaquerib.

El mal no espera, sino que irrumpe impertinentemente con violencia para confusión y voluntad de desánimo y destrucción.  Solo basta con considerar algunas narrativas bíblicas con referencias similares: la serpiente en el Edén, el diálogo entre Satanás y Jehová en el primer capítulo de Job, la tentación a Jesús, entre otras.  Cada una de estas parten de un estado de plenitud en donde hace presencia la amenaza del adversario con intereses de desestabilización.

Ante la fidelidad del rey Ezequías surge Senaquerib, rey de Asiria, con el propósito de sitiar, atacar y destruir.  Esto nos recuerda la advertencia del apóstol Pedro cuando nos insta a través de una de sus epístolas: «Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien destruir.  ¡Hasta parece un león hambriento!  Resistan los ataques del diablo; confíen siempre en Dios y nunca duden de él».

Cada día trae su desafío en donde nos encontramos con personas o circunstancias que se visten de Senaquerib con el propósito resuelto de intimidarnos y desanimarnos a través de premisas falsas y amenaza de muchos.  Se manifiestan con desprecio y blasfeman ante Dios.  En su osadía se sienten seguros de sus muchos dioses.  Pero no seas objeto de engaño por aquellos que buscan destruir tu confianza en Dios y discierne entre sus muchas, pero vacías palabras.  El rey Ezequías nos recuerda con sus expresiones: «nosotros contamos con alguien que es más poderoso».  Así que hagamos nuestra parte que Dios como siempre hará la suya.  «¡Cobren ánimo y ármense de valor!  No se asusten ni se acobarden… él se apoya en la fuerza humana, mientras que nosotros contamos con el Señor nuestro Dios, quien nos brinda su ayuda y pelea nuestras batallas».  ¡Aleluya!

Oración

Señor, ante la amenaza del mal en medio de nuestro andar nos afirmamos en Ti, único y verdadero Dios.  Tu llamado a la confianza nos hace vivir tranquilos y en paz.  En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida; Jesucristo el Señor.  Amén.