10 de septiembre de 2017

Nehemías 1-3

 

«17 Por eso les dije: ―Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros! 18 Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron: ―¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra».  Nehemías 2.17-18 NVI

 

Nehemías se compadeció de la situación de sus hermanos no deportados y quedados en Jerusalén.  Habitaban en medio de escombros porque los muros fueron destruidos y las puertas quemadas.  Su andamiaje socio-político, económico y religioso estaba en ruinas.  Su compasión lo colocó en medio de la necesidad.  Movido en oración, inició el proyecto de reconstruir los muros, contando con el favor del Señor.  Esto se constituyó en proyecto de Dios para restaurar la ciudad, la dignidad y vida religiosa de su pueblo.  Tomó tiempo para orar, pedir perdón, discernir y solicitar la gracia y apoyo de Dios.  Necesitaba gracia frente al Rey Artajerjes para lograr su apoyo.  Tenía claro el alcance del proyecto y los recursos a solicitarle.  También se tomó tiempo para hacer una valoración de la condición de Jerusalén y reunió al pueblo animándolos a unirse al proyecto de reconstrucción.  Dios es quien nos hace sensibles a una necesidad y nos mueve a actuar con su respaldo.  No son acciones emotivas carentes de ponderación.  Reflexionamos y nos ponemos en manos del Señor porque necesitamos su respaldo.  También hay que planear conscientes de los recursos necesarios y hacer una valoración prudente para suplirlos.  La compasión tiene que movernos a caminar al lado del vulnerable para ayudarlo.  Con nuestra ayuda y su esfuerzo en acción conjunta, podemos reconstruir los muros de una persona, familia o sociedad.  Reconocer la necesidad tiene que traducirse en acción concreta para suplirla.  En el proceso todos somos llamados a levantarnos y reconstruir.

 

Oración

Señor ayúdanos a ser sensibles a la necesidad del prójimo y a movilizarnos en acciones concretas para suplirla.  Permite que Tu Gracia se muestre en nosotros/as para acercarnos al necesitado y movilizarlo a levantarse y accionar con nuestra ayuda.  Queremos ser instrumentos en Tus manos para reconstruir vidas, familias y nuestro pueblo.  En Tu nombre lo pedimos Señor.  Amén.