12 de diciembre de 2016

1 Timoteo 2—3.1

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.  1 Timoteo 2.5-6

 

En cada año de celebración navideña, se añade y se quita.  Pregúntele a sus padres, abuelos y tíos.  También pregúntele a sus hijos, nietos y sobrinos.  De seguro será sorprendido por las respuestas que no imaginaba, y a lo menos, será un espacio de convivencia que enriquecerá nuestros contenidos y relaciones familiares.

Lo cierto es que no siempre existieron los elementos que ahora asociamos a nuestras celebraciones.  Desde las luces, el árbol natural que preferimos por su aroma o el artificial que elegimos por un asunto de conveniencia o vagancia práctica.  ¿Pero y el olor a pino?  Tranquilo, ya viene en aerosol.  Las decoraciones, que algunos prefieren comprar en oferta con un año de anticipación, o la comida que, servida entre el arroz con gandules, la ensalada de papa, los pasteles con ketchup, la selección de carnes, que varía entre lo que dicta el último examen de colesterol, para decidir entre el pavo y el cuerito del lechón.  Pero aún faltan y usted lo sabe: los postres.  El arroz con dulce, el majarete y el tembleque y todo aquello que sirva para dar y quitar el sabor.

Al igual que lo anterior, la música tiene su espacio y es común en esta época escuchar desde el cuatro acompañando la rima, los villancicos entonados en solemnidad, hasta las pleneras a toda fuerza.  Cada cual a su estilo y con su gusto matiza la celebración, pero algo no puede pasar por alto.  Y es que entre lo que nos une y tiene espacio para la libertad y la tolerancia no puede faltar la respuesta a aquella pregunta que hizo el personaje animado a mediados de los años sesenta del siglo pasado”.  ¿Es que no hay nadie que sepa en consiste la Navidad?”.

Que todo lo que hagamos en nuestra celebración navideña sea intencional y lleno de aquello que es en todo, el amor, y no tarda en responder como lo hizo el amigo de Charlie Brown citando las Escrituras: “Hoy ha nacido en la ciudad de David un Salvador que es el Mesías, el Señor”.  Y en la oportunidad abundemos: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.

 

Oración

Ayúdanos Dios, a no cesar de responder la pregunta que se hace y no se hace.  Que nuestra celebración sea testimonio claro y que, desde nuestro contexto, anunciamos que nació el Salvador.  Que enfaticemos con amor el mensaje que es para todo tiempo: Hay un solo Dios, un solo mediador y Su nombre es Jesucristo para salvación de todos.  En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida.  Jesucristo el Señor, ¡Amén!

Autor: David Cortés