Llegó el esperado

13 de marzo de 2016

Mateo 10.40-11.19

Llegó el esperado

«—Regresen y cuéntenle a Juan todo lo que ustedes están oyendo y viendo».

Mateo 11.4b

 

Cuando recibimos una invitación a un cumpleaños sorpresa, asumimos que la persona homenajeada desconoce los preparativos para la celebración. El día de la fiesta se reúnen todos los invitados antes de que llegue el cumpleañero para sorprenderle al momento de su llegada. La celebración comienza cuando llega la persona homenajeada.

El texto bíblico nos narra el momento en que Juan el bautista envió a los discípulos a preguntarle a Jesús «—¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?». Todavía el pueblo no se había percatado de que el homenajeado había llegado. El verdadero Mesías estaba entre ellos y Sus obras así lo testificaron.

El hecho de que los cojos anden, los ciegos vean y los sordos escuchen, era solo el inicio de la obra gloriosa de Jesús en la tierra. El Señor continúa haciendo esas obras y milagros en medio nuestro. Su Palabra nos invita a que contemos y testifiquemos las maravillas que hemos visto y oído. Reflexionemos en cómo podemos testificar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas.

Oración

Amado Señor, gracias por los milagros que hemos visto y oído. Queremos testificar Tus obras y contar las maravillas que has hecho. Permite que nuestros corazones estén sensibles para ver las grandes cosas que continuarás haciendo. En el Nombre glorioso de Tu hijo Jesús oramos. Amén.

 

Autora: Rvda. Geritza Olivella


Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás

3 de marzo de 2016

Mateo 3.1 – 4.11

«Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás.» -Mt 4.10

Juan, el hijo de Zacarías y Elisabeth, la estéril, y Jesús el hijo de José y María, la bienaventurada, se afirmaron mutuamente en sus respectivos ministerios.  Ambos anunciaban el Reino de Dios que venía y llamaban al arrepentimiento y a la transformación de la vida y del carácter.  Ambos fueron ajusticiados por causa de su obra profética; Juan, a manos de Herodes, quien lo encarceló y finalmente lo decapitó; Jesús, a manos de los principales sacerdotes, Anás y Caifás, y las autoridades romanas, Poncio Pilato y sus acólitos.  Ambos resultaron más que vencedores, particularmente Jesús, que resucitó y fue declarado por la Iglesia «Señor del Universo».

El Diablo trató de distraerlos a ambos para desenfocarlos de su misión, que era proclamar el señorío de Dios sobre el universo y sobre los seres humanos; pero en esa batalla contra las fuerzas del mal le encontraron sentido a sus vidas, declarando enfáticamente siempre: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás».

Oración

Señor, bautízanos con el fuego de tu Espíritu Santo para dar testimonio con la entrega de nuestra vida a ti, que eres nuestro Dios, objeto único de nuestra adoración, alabanza y reconocimiento.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén.

Autor: Rvdo. Luis Del Pilar


«Y postrándose le adoraron.»

2 de marzo de 2016

Mateo 2

«Y postrándose le adoraron.» -Mateo 2.13b

 El Rey Herodes, conocido por sus obras como «el Grande», tipifica la ambición de poder y autoridad para ejercerlo contra los débiles, los vulnerables, los inocentes.  Frente a este Rey judío, vendido a los intereses imperiales de Roma, se destacan unos sabios, venidos del oriente, que buscaban al Rey de los judíos, recién nacido, con la intención de adorarlo.

¡Qué extraño!  Los extranjeros, estudiosos de los astros, buscan al Rey para adorarlo, mientras uno de los suyos, nada menos que el Rey en funciones, lo busca para matarlo.  Prevalece el propósito de Dios; los sabios encuentran al niño en Belén de Judea, acompañado por sus padres, y cumplieron el objetivo de su largo viaje: se postraron, le adoraron y le ofrecieron presentes.

Extraño, los sabios gentiles, siguiendo instrucciones del Dios viviente, regresan gozosos a su tierra por otro camino, quedando Herodes atrapado en su altanería y mala voluntad.

Oración

Señor, deseamos, como los sabios de oriente, adorar a Jesús como nuestro Rey y Señor.  Porque en él se encarnó la sabiduría de salvación, que nos libera de la ambición de poder y deseos mezquinos.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén

Autor: Rvdo. Luis Del Pilar