7 de abril de 2016

San Mateo 26.47-75

Sigámosle con firmeza

«¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: Es reo de muerte.» (Mt 26.65-66)

El arresto y el juicio de Jesús ante las autoridades religiosas judías, fue una burla a los cánones de justicia.  Fue arrestado, golpeado y herido, sin tener y presentar cargos escritos y testigos creíbles.  Fue declarado reo de muerte, sin los debidos procedimientos de escuchar dos o más testigos fidedignos.

En este proceso, además, los discípulos, seguidores y amigos de Jesús durante tres años, al ver el tropel de gente, armados muchos con espadas y con palos, huyeron cobardemente del Huerto de Gethsemaní, donde Jesús había estado orando y buscando la dirección del Padre.

Pedro, quien había prometido seguirle y morir con Él, si fuera necesario, le negó tres veces.  La última vez que le negó, lo hizo jurando y maldiciendo.  Cuando el gallo cantó, Pedro recordó las palabras del Maestro, «Antes que el gallo cante me negarás tres veces».  Entonces, salió del lugar llorando amargamente (Mt 26.75).

¿Qué espera el Señor de nosotros?  Afirmémonos en nuestro voto de seguir a Cristo y caminar en la senda que Él trazó, luchando contra toda clase de obstáculos y venciendo en Su nombre todo desánimo, toda amargura, toda persecución.

Oración: Señor Jesús, Hijo de Dios, Tú recorriste el camino de la cruz para darnos perdón de pecados y redención.  Deseamos caminar por esa senda estrecha que conduce a la vida y que muramos contigo, si es necesario.  Ayúdanos a serte fieles y a no negarte jamás con nuestros hechos.  Amén.