4 de marzo de 2016

Mateo 4.12 – 5.16

«Se difundió su fama por toda Siria y le trajeron los que tenían dolencias, los afligidos y los sanó.» -Mt 5.24

            Jesús inició su ministerio en «Galilea de los gentiles», como se le llamaba despectivamente esa región.  En Nazareth de Galilea se había criado desde niño y había aprendido el oficio de carpintero.  Se había acostumbrado a la gente común y sabía leer en sus rostros sus más recónditas quejas y dolores.  Entre esa gente común, encontró Jesús un grupo de Discípulos, dispuestos a seguirle, a escucharle y a ministrar a los necesitados, que eran de la región de Galilea, zona fronteriza, de obreros, campesinos, comerciantes, donde se desvivían muchos pobres y enfermos, hambrientos también de un mensaje de fe y esperanza.  Por sus talentos y destrezas, Jesús pudo aspirar a ser un líder político, pero prefirió el camino de ayudar a los humildes, a «los pobres de espíritu», a los mansos y desposeídos, a los enfermos y atribulados; y abrió las puertas de su corazón para servir a todos y a todas, por pura compasión, identificándose con actos de misericordia y de bondad.  Su fama se hizo notoria más allá de donde había sido criado.

Oración

Gracias, Señor por Tu Hijo, quien se acercó a nosotros para vernos y conocernos en nuestras necesidades humanas, no para recibir de nosotros, sino para darnos, no para juzgarnos y condenarnos, sino para darnos fe y esperanza, no para humillarnos y anonadarnos, sino para afirmarnos.  En Su nombre oramos.  Amén.