13 de diciembre de 2016

1 Timoteo 3

“E indiscutiblemente, grande es el ministerio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. 1 Timoteo 3.2-16

 

¿Qué quieres ser cuando seas grande?  En cuantas ocasiones hemos respondido a esa pregunta y en cuantas otras ocasiones hemos sido nosotros los que hemos hecho la pregunta.  Ya sea por curiosidad, o porque vemos a un niño(a) ejerciendo su infancia a plenitud o un adolescente manifestando sus destrezas y habilidades, evidenciando alguna cualidad particular, o simplemente porque buscamos un espacio para iniciar alguna conversación.  Sea cual sea la razón o intención, es una pregunta de fuerza tal, que a veces quien la hace no puede responderla.  ¿Qué quieres ser…?

Algunos parecen llegar a “grande” logrando ser consistente en su respuesta de niño(a) o adolescente.  Otros parecen haber logrado descubrir la respuesta después de haber merodeado y recorrido varios caminos.  También hay quienes han sido sorprendidos por el tiempo y ya siendo “grandes” se hayan sin respuesta a la pregunta: “¿Qué quieres ser…?”.

Con el propósito de ofrecer estructuras que sirvan para encausar el propósito de Dios a través de Su Iglesia, el apóstol Pablo le comparte a su discípulo y colaborador Timoteo: “si alguno anhela” y luego enfatiza “pero es necesario”.  Todo esto lo hace en relación con aquellas personas con vocación de servicio.  Para el apóstol Pablo no es suficiente el anhelo o el “¿qué quieres ser…?”.  Hace falta lo que “es necesario”.  Pues todo querer y anhelo debe reflejar la “virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión”.

Nuestra sociedad ilustra ejemplos diversos de aquellos(as) que han respondido con diplomas y hojas de vida la pregunta de niños(as).  Sin embargo, sus vidas no responden los énfasis, “pero es necesario que… sea prudente, decoroso(a), no codicioso de ganancias deshonestas, sea amable, apacible, que gobierne bien su casa, buen testimonio, guarden el misterio de la fe con limpia conciencia”, entre otras cosas más, de buen nombre.  ¿Qué quieres ser cuando seas grande?  Revisa tu respuesta a la luz de la mayor respuesta de amor, “indiscutiblemente, grande es el ministerio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.

 

Oración

Ayúdanos Dios a responder armoniosamente entre el anhelo y lo necesario.  Queremos ofrecer una respuesta de vida que refleje el ministerio de la piedad: amor, entrega y servicio.  En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida.  Jesucristo el Señor.  ¡Amén!

Autor: David Cortés