2 de julio de 2017

1 Samuel 23.29–25.44

«David volvió a preguntarle a Dios si debía ir o no, y Dios le contestó: “Ya te dije que vayas, pues yo te ayudaré a derrotar a los filisteos”.  David fue con sus hombres a Queilá y peleó contra los filisteos.  Los venció y les quitó sus rebaños.  Así salvó a la gente de Queilá».  1 Samuel 23.4-5 (TLA)

 

En los primeros versículos del capítulo 23 de 1 Samuel se enfatiza en la acción reiterada por parte de David en consultar la voluntad de Dios.  «¿Debo ir a atacar a los filisteos?».  «David volvió a preguntarle a Dios si debía ir o no».  «Cuando David supo que otra vez Saúl quería matarlo, llamó a Abiatar y le pidió llevar el chaleco.  Entonces David le consultó a Dios: «¡Dime si esto es verdad!».  «David volvió a consultar a Dios».

David, quien fue ungido por el profeta de Dios ante la mirada de sus hermanos y sobre quien vino el Espíritu de Jehová, insiste en dar pasos seguros en tiempos de adversidad para hacer conforme a la voluntad del que le llamó y le dijo: «Ve y atácalos».  «Sin embargo, los hombres que andaban con David le aconsejaron: No vayas».

Escuchar y discernir la voz de Dios en medio de un mar de voces, exige de nosotros una vida de comunión con Aquel que está atento a nuestra súplica.  En medio del desierto y de la lucha, David procuró la voz de Dios y Su consejo.  Quien huye de Saúl, en espera del tiempo oportuno, busca a Dios en todo tiempo con la convicción de que, si Él llama, Él responde, Si Él envía, Él va.

Al igual que con David, Dios está presto a escuchar nuestro acercamiento en voz de consulta.  «¿Iré a atacar a estos filisteos?».  Desde nuestros desiertos y nuestra debilidad, cuando nos sentimos acorralados a causa de los que nos persiguen con fuerza e intención de muerte, recordemos que Dios escucha nuestra voz y Su respuesta es provisión de vida a nuestras vidas.  Escuchemos con atención lo que Él tiene que decir con el ánimo de hacer conforme a Su voz.  «Levántate, desciende a Queilá, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos».

 

Oración

Señor, nuestro querer es hacer conforme a Tu voluntad.  Desde nuestro desierto Te invocamos, animados por la seguridad de que Tú escuchas y respondes nuestra plegaria.  Espíritu Santo, guíanos en nuestra debilidad.  En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida; Jesucristo el Señor.  Amén.