24 de agosto de 2017

2 Crónicas 4-5

 

«Todos los sacerdotes que estaban presentes se habían purificado sin atenerse a los turnos en que estaban repartidos».  2 Crónicas 5.11b DHH

 

En la mayoría de nuestras iglesias se asignan de antemano los ancianos y los diáconos y diaconisas que estarán sirviendo ese día o noche en el templo.  En ocasiones, cuando alguien no se presenta se busca a otra persona que le sustituya.  He escuchado a algunos decir: “pero no vine vestido adecuadamente”.

Por lo general se refieren a que no tienen los colores o el tipo de ropa pre-establecido.  (Personalmente no entiendo por qué, casi invariablemente, hay que vestir de blanco y negro para servir.  El color no necesariamente determina la excelencia del servicio).

La lectura de hoy establece la alegría de ver que el arca, finalmente, se re-ubicaría en el nuevo templo.  Era tan grande el momento, que todos los sacerdotes, asignados o no, estaban purificados ritualmente para realizar la función, de ser necesario.

Nada mejor que estar preparados siempre para responder cuando se nos requiere que ministremos con el don que el Señor ha puesto en nosotros.  Claro está, con orden y estructura, la tarea se realiza de mejor manera.

Una vez alguien le preguntó al Rvdo. Florentino Santana: “¿por qué usted siempre tiene un mensaje?”  Él respondió: “porque me mantengo leyendo la Palabra de Dios”.

Así pues, el llamado es a estar listos, nos toque o no, para que el Señor nos use.  Implica preparación constante en las disciplinas que nos mantienen cerca de nuestro Maestro.

Si hoy te tocara atender la necesidad espiritual del que está en tu oficina o lugar de trabajo, ¿estás listo o llamarías a otra persona para que se haga cargo?

Oración

“Yo estoy listo, si Él me llama.  Yo estaré trabajando en la viña del Señor”.  Amén.