23 de enero de 2017

1 Pedro 4

Pero si sufre por ser cristiano, no debe avergonzarse, sino alabar a Dios por llevar ese nombre. 1 Pedro 4.16 (DHH)

 

Un hijo de Pablo Escobar, fallecido capo de la droga en Colombia, tuvo que cambiar de nombre y apellido.  Constantemente lo relacionaban con su negativamente famoso padre.  Él no tenía que llevar el dolor y la carga por las muy malas acciones de su progenitor.

La iglesia del tiempo de Pedro sufría grandes contrariedades y persecución.  Se les llamaba cristianos, de forma despectiva, para avergonzarles y minimizarles.  El apóstol hace eco de la enseñanza que había escuchado de Jesús en el llamado Sermón del Monte.  Su Maestro le había enseñado que era feliz (dichoso) todo aquel que sufría insultos, maltrato y ataques por seguirlo y obedecerlo a él.  Ahora, cuando escribe, él y la iglesia experimentaban lo que Jesús había dicho.

Nadie debe auto provocarse el sufrimiento.  Va contra lo que es natural.  Pero “algunos regalos vienen con las baterías incluidas”.  Tomar la decisión de seguir a Cristo (ser cristianos) puede implicar, dolor, angustia y persecución.  Es más duro y real en ciertas latitudes del mundo.  Muchos miembros de nuestra familia de la fe actualmente sufren, intensamente, por la causa de Cristo.  Deben estar en nuestras oraciones siempre.

En este lado del mundo, la cosa es distinta.  Aun así, podemos experimentar dolor y quebranto, por mentiras o acusaciones falsas y viciosas.  Duele mucho más cuando quien lo hace está muy cerca de nosotros.

Cuando te ocurra, recuerda lo que dice el más famoso salmo de la Biblia: “no temeré mal alguno porque Tú estarás conmigo.  Tu vara y Tu callado me inspiran confianza”.

Oración

Padre nuestro, fortalece cada día a los que son perseguidos por Tu nombre.  Llamarnos seguidores Tuyos es el más grande privilegio que podemos tener.  En Jesús.  Amén.

Autor: Luis Montañez