25 de marzo de 2017

Éxodo 1-2

«15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: 16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.»  Éxodo 1.15-17

 

La historia central de la redención de Israel en el Antiguo Testamento da inicio en un contexto de opresión y sufrimiento, marcado por la ausencia de Dios en la narrativa.  La explotación por parte del Faraón fue tan cruel, que disipó la esperanza del pueblo.  Sin embargo, cuando el pueblo parecía derrotado por la mano del opresor, aparece el poder de Dios como fuente de esperanza y posibilidad a una nueva vida.  Jamás el poder del maligno prevalecerá ante la grandeza, poderío y gloria de nuestro Dios.

 Los primeros atisbos de esperanza y vida en la historia de Israel, provienen de un grupo de mujeres que actuaron con ingenio y valor.  Fueron los pequeños actos de bondad y amor, los que mantuvieron al margen el poder destructivo del enemigo.  Debemos entender que la acción opresiva del maligno jamás prevalecerá ante la acción redentora y salvadora de nuestro Dios.  Las acciones de estas mujeres fueron precedidas por la acción salvadora de Dios al proteger la vida del niño, futuro libertador de Israel.

Hoy, se levantan grandes fuerzas que quieren destruir nuestra esperanza, arrebatar nuestra paz, matar nuestros sueños y quitarnos la vida.  Pueden golpear con gran ímpetu al punto de dejarnos sin fuerza, sin embargo, nuestro amparo y fortaleza es nuestro Dios.  Que el enemigo sepa que hay una línea que no puede cruzar; levantémonos y actuemos con actos de bondad y amor, nuestro mundo lo necesita.

 

Oración

Buen Dios y Padre nuestro, Te agradecemos por escuchar siempre el ruego de nuestra oración.  Sabemos que, aunque no Te veamos, Tú estas obrando en nuestras vidas, como fuente de esperanza.  Danos las fuerzas para actuar con inteligencia y valor.  Que nuestros actos llenos de amor y bondad mantengan al enemigo inoperante en sus planes para que Tu acción redentora obre en milagro.  Es en el Nombre de Jesucristo que Te lo imploramos.  Amén.