24 de octubre de 2016

2 Corintios 4

Por tanto, no nos desanimamos.  Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. (2 Corintios 4.16 NVI)

Es una dura realidad.  El espejo nos alerta cada mañana que aumentan las arrugas y otros síntomas de la vejez.  Escuchamos hablar de envejecientes, aunque esa palabra no está en el diccionario…  La realidad es que estamos envejeciendo desde el día que nacimos.

No es así en la vida cristiana.  El apóstol plantea la paradoja de la renovación interior.  A pesar de los embates serios que recibió durante su ministerio, en vez de retroceder y menguar, arrepechó y creció.  Se sobrepuso a todo y se fortaleció en el proceso, alcanzando un grado de madurez espiritual formidable.

Es el reto que tenemos cada día.  Crecer y madurar internamente.  Lo logramos en la medida que practicamos los rudimentos de la fe, diariamente.  Es lo que hace el atleta para luego poder representar a su país en las Olimpiadas o descollar como profesional en el deporte que le apasiona.  No hay sustitutos ni atrechos.  Es un “cocinar a fuego lento” que luego produce un suculento plato.

Este proyecto de lectura de la Biblia es una herramienta para ayudarnos a tener un contacto diario con “el manual de instrucciones” para edificar nuestra vida.

Es posible que descubras una nueva “línea de expresión” en tu rostro hoy.  No puedes evitarlo…

Te animo a que también descubras ese paso nuevo, dado o por dar, hacia el crecimiento y madurez espiritual.

Oración

Que hermoso es Señor, saber que nuestra vida material se desgasta, pero que la vida espiritual se renueva, camino a un encuentro y estadía definitiva contigo.  Gracias por Tu brazo fuerte, que nos sostiene triunfantes, hasta el día de nuestra victoria total.  Amén.

Autor: Luis Montañez