21 de julio de 2017

1 Reyes 9-10

 “Y si tú andas delante de mí como anduvo David, tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado y guardando mis estatutos y mis decretos,  yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como le prometí a tu padre David, cuando dije: ‘Nunca faltará un descendiente tuyo en el trono de Israel’ ” (1 R 9.4-5/  RV 95).  

Dios escucha la oración de Salomón y se le revela como hizo en Gabaón (1 R 3.5).  El Señor le reitera su pacto con él y su descendencia.  Sería  un pacto eterno en tanto y en cuanto ellos fueran fieles.  Dios es fiel y siempre cumplirá su parte, a Salomón y sus descendientes les corresponderá seguir los mandamientos, hacer justicia, andar en integridad y obedecer al Señor.  Si cumplen dichas condiciones entonces la presencia del Señor estará en el templo y el reinado de Salomón será afirmado (9.4-5).  De no cumplirlas entonces Dios echará el templo y al pueblo de delante de sí. (9.6-9).  Salomón y su familia deben ser ejemplos de fidelidad para el pueblo de tal manera que también ellos sigan al Señor.

La fama de la sabiduría de Salomón siguió extendiéndose por diversas regiones, fue tanta que la reina de Sabá (región de Arabia) le visitó para probarlo.   Ella quedó tan impresionada por la sabiduría y poderío de Salomón que bendijo a Dios y reconoció que era Dios mismo quien lo había puesto como rey (10.9).  

Ser líder que sigue al Señor no es fácil, no solo se debe tener las capacidades adecuadas y la autoridad para ejercer el liderato sino también ser ejemplo de integridad para los demás y ser fiel a Dios manteniendo nuestro pacto con Él.  En esto último está la clave.  Debemos recordar que los logros se deben poner en humildad a los pies del Señor.  Permita Dios que los logros “no se nos vayan a la cabeza”,  seamos humildes dependiendo de Dios en todo tiempo.  De esa manera el Señor se agradará de nosotros.

Oración

Dios eterno que has sido refugio de generación en generación, gracias porque te  revelas a nuestras vidas. Tú que en tu iniciativa haces pacto con nosotros permite que mantengamos nuestra mirada en Ti y que podamos servir con fidelidad.  Amén.