2 de febrero de 2017

1 Juan 5

Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su

voluntad, Él nos oye. 1 Juan 5.15

 

El énfasis en el texto está en la voluntad de Dios, no en la nuestra. Cuando oramos no debemos pedir solo lo que deseamos. Debemos discernir qué es lo que Dios quiere para nosotros. Cuando armonizamos nuestra oración de acuerdo a la voluntad de Dios, Él nos oye y nos dará una respuesta definida. Si pedimos, recibiremos. Dios no olvida a los que dependen de Él. Ahora bien, es necesario vivir en obediencia y hacer lo que a Dios le agrada. De esta forma nuestra voluntad se pondrá en sintonía con la voluntad de Dios. Si en realidad estamos buscando la voluntad de Dios, hay algunas cosas que no pediremos.

En cierta ocasión, Jesús, nuestro ejemplo, oró diciendo: “Todas las cosas son posibles para ti… mas no lo que yo quiera, sino lo que tú” (Marcos 14.36). A menudo oramos motivados por nuestros intereses y deseos. Nos gusta escuchar que podemos tener o alcanzar cualquier cosa. Pero cuando Jesús oró, lo hizo con los intereses del Padre en mente. Cuando oramos expresamos nuestros deseos, pero debemos procurar que la voluntad de Dios esté sobre la nuestra.

Nuestra seguridad está en que el mismo Dios que creo la vida se ocupa de la nuestra. La oración nos ayuda esperar con confianza. Pues ésta nos libra de ser consumidos por los afanes y las preocupaciones. Las promesas de Dios aguardan su cumplimento por medio de nuestras oraciones.

Cuando oramos, el Señor nos bendice. Dios es fiel y honra a los que le buscan. Hoy, te exhorto a que confíes más que nunca en el Señor. Dios es nuestro todo, ¡Ora y confía!

Oración

Señor, agradecemos que Tus oídos siempre están prestos para escuchar

nuestro clamor. Ayúdanos para que nuestro corazón esté alineado a Tu voluntad. Que

la oración sea nuestro mejor recurso siempre. Por Cristo, Amén.

Autor: Gina Marrero