17 de marzo de 2017

Génesis 35.1-37.2

«Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: — Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos.  Levantémonos y subamos a Bet-el, pues allí haré un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia y que ha estado conmigo en el camino que he andado». Gn 35.2-3 (RV95)

 

Dios cambió el nombre de Jacob a Israel (Gn 32. 28; 35.10) haciéndolo un hombre nuevo y su hogar fue partícipe de ello.  En gratitud a Dios él decide ir con su familia a adorar al Señor haciendo un altar en Bet-el.  Toda su familia, al ver la transformación de Jacob a Israel, quitaron los dioses y le acompañan a adorar a Dios, pues el testimonio habla más que las palaras.

¿Somos ejemplos dignos de imitar para nuestra familia?  ¿Qué dioses tenemos que quitar para ser fieles y servir a Dios?  Quizás puede ser el yo, el consumismo, el estar muy ocupados, el trabajo o hasta una persona…  Pongamos el nombre de lo que nos interrumpe una sana comunión con Dios y si lo que ocupa el primer lugar no es Cristo, estamos en idolatría y Él no comparte Su gloria con nadie.  No construyamos nuestra casa sobre la arena (Mt 7.24-27) teniendo un Dios que es la Roca de la eternidad.  Seamos fieles y sirvamos al Señor en gratitud, sirvámosle de corazón, tanto a Él como a nuestro prójimo.  Cuando nuestra familia vea esto querrá también servir al Señor.

 

Oración

Señor, ayúdanos a vivir en la conciencia de que Tú eres nuestro Dios y centro de vida.  Gracias por que nos amas y porque al hacer memoria vemos Tu obrar en nuestra vida, familia y todo lo que nos rodea.  Ayúdanos a mostrar con nuestro ejemplo que somos Tuyos y que sirva de bendición para nuestra familia y las demás personas que conocemos, para que quieran vivir para Ti.  En el nombre de Cristo, Tu Hijo y nuestro modelo de vida Te lo pedimos.  Amén.